El serbio, sobre su familia

Djokovic: «Me hice un juramento a mí mismo de que le devolvería los esfuerzos a mis padres y hermanos para que tengan la mejor vida posible»

Novak Djokovic ya ha demostrado en muchas ocasiones la importancia de su familia

Ha recordado en una entrevista cómo fue su infancia, desvelando algunos secretos que nadie conocía

"Tuve que madurar mucho antes de lo que se suponía que debía hacerlo"

Djokovic
Djokovic durante su debut en Wimbledon 2026. (Getty)

Novak Djokovic ya ha demostrado en muchas ocasiones la importancia de su familia en su día a día. Los valores que le transmitieron en su casa han sido fundamentales para crecer como persona y también como deportista, llegando a ser una auténtica leyenda viva del tenis mundial. El serbio, que ahora trata de educar a sus hijos de igual manera que sus padres lo hicieron con él, ha recordado en una entrevista cómo fue su infancia, desvelando algunos secretos que nadie conocía hasta el momento.

«Soy de Serbia, un país pequeño y pobre, que estaba devastado por la guerra y atravesaba tiempos muy difíciles, política y económicamente, así que crecí en una montaña. Mi padre era esquiador profesional. Y teníamos que pasar mucho tiempo en las montañas porque el restaurante que mis padres tenían servía para alimentar a la familia», explicó el deportista en una entrevista recientemente.

«Mi padre puso un billete de 10 dólares en nuestra mesa cuando tenía 12 años y nos sentó a mí, a mi madre y a mis dos hermanos menores y dijo: ‘esto es todo lo que tenemos’», recordó en un evento. Con apenas 11 años, Djokovic vivió el bombardeo que la OTAN hizo en Belgrado: «Estábamos pasando por la segunda guerra de nuestras vidas en ese momento. Y el dijo: ‘sabes, estamos bajo sanciones, bajo embargo. Si realmente quieres jugar este costoso deporte individual, tienes que intensificarlo’».

Djokovic y su familia

Todo ello le hizo madurar de manera precoz: «Tuve que madurar mucho antes de lo que se suponía que debía hacerlo y entonces entendí el mensaje. Tuve que hacerme hombre. Tuve que ser una especie de segundo padre en casa, particularmente para mis dos hermanos menores, así que tenía muchas responsabilidades y siento que la madurez temprana moldeó mi personalidad y mi carácter. Me fortaleció y pude comprender realmente qué es la disciplina y qué es la vida adulta. Eso me ayudo a convertirme en quien soy».

Pocos en Serbia confiaban en Djokovic cuando era un niño y quería ser el número uno del mundo, pero el tiempo pone a cada uno en su lugar: «Cuando dijimos que íbamos a convertirnos en el número uno del mundo, a ser los mejores en este deporte que no tenía absolutamente ninguna tradición ni historia en nuestro país, éramos el hazmerreír también a nivel mundial. La gente se reía de mi padre y de mí, porque mi padre, a menudo, en la primera parte de mi vida, creía más en mí y en mis habilidades, y en quién me voy a convertir, que yo mismo».

Un Djokovic que no olvida los esfuerzos de toda su familia para que él pudiera cumplir su sueño de ser el mejor tenista del planeta. «Mis dos hermanos menores querían jugar al tenis, pero yo recibí la mayoría de los recursos. Mis padres se sentían mal, pero tuvieron que tomar una decisión. Me hice un juramento a mí mismo de que recompensaría a mis padres y hermanos para que tuvieran la mejor vida posible», cuenta el serbio.

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