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Copa América: Semifinales

Brasil gana 2-0 y deja a Messi sin final de la Copa América

Brasil se llevó la victoria en el Superclásico frente a Argentina por 2-0 en las semifinales de la Copa América y se jugará el título contra el ganador del Chile – Perú. Gabriel Jesús y Firmino hicieron los goles que privaron otra oportunidad más de Leo Messi para ganar un título con la albiceleste.

Llegaba el gran momento. El partido de los partidos en Sudamérica, un Superclásico al que la única pega que se le podía poner era la de no ser en una final de la Copa América. Brasil y Argentina se jugaban una plaza para el partido definitivo de este mítico torneo. Sonaban los himnos. Los jugadores concentrados. Las hinchadas, pasionales como nadie, se desgañitaban las gargantas entonando sus canciones y, mientras, el balón echaba a rodar en Mineirao.

Estaban todos: Dani Alves, Casemiro, Coutinho, Arthur, Messi, Agüero, Lautaro, Otamendi… Nadie se lo quería perder, ni Neymar, que estaba en la grada. Pero volvamos al fútbol. Scaloni repetía su once, algo que no había hecho desde que asumió la responsabilidad de dirigir a una nave a la deriva como es la albiceleste. Ganas tenían ambas selecciones, lo demostraron con la intensidad con la que salieron desde el minuto uno.

A los diez minutos Tagliafico ya tenía una amarilla por una dura entrada y dos minutos después Leandro Paredes estuvo a punto de marcar desde su casa lo que, sin duda, hubiera sido el mejor gol de la Copa América. Había piques, existía tensión, de la no resuelta. Las faltas eran una tónica en el juego, pero entre tanta interrupción el balón iba de un lado a otro. Y en esas, Foyth le dejó en bandeja el primer gol a Gabriel Jesús, que perdonó.

El verdadero ‘Gabigol’

Gabriel Jesús perdona una, pero dos no. Fue a los 20 minutos cuando el chico de las favelas desató la locura en Mineirao. La acción nació de los pies de un Dani Alves que parecía una mezcla entre su mejor versión de hace años y el mítico Cafú. El ex del Barcelona se la dio ‘a lo Laudrup’ a Firmino, que puso un balón al borde del área chica, donde el delantero de la Canarinha esperaba libre de marca para empujarla. La defensa de Argentina demostró una vez más que inspira menos confianza que Meñique en Juego de Tronos.

Vencía ya Brasil y Argentina seguía intentando lo mismo: balones a un Messi que tenía que bajar al centro del campo a recibir todo. Cuando la presión de los anfitriones no le hacía perder la bola, cometían falta sobre él. Es lo que tiene cuando Leo tiene que hacer de todo: crear juego, asistir y marcar. Casi nada le piden en Argentina al delantero cuando no tiene un equipo que le dé más facilidades que ponerle obstáculos. Aún así, a la media hora, le puso un balón perfecto a la cabeza del Kun, pero su remate se estrelló en la madera.

El estado del césped estaba en muy mal estado, Xavi Hernández no lo hubiera tocado ni con un palo. Agüero, otra vez asistido por Messi, volvió a probar fortuna, pero la zaga brasileña repelió el chut del Kun. Argentina había reaccionado, pero Lautaro Martínez no aparecía arriba. Con el 1-0 favorable a Brasil se fueron los equipos a vestuarios a reponer fuerza. Los argentinos, a descansar lo que no pudieron hacerlo la noche anterior debido a los altercados que sufrieron en su hotel, con petardos y despertadores a las 6 de la mañana.

Messi no puede con Alisson

Arrancaba el segundo acto como una contrarreloj para la albiceleste. A los cinco minutos ya había tenido dos ocasiones. La primera, una volea mordida de Lautaro Martínez sin peligro para Alisson y la segunda, un disparo a las nubes de Rodrigo de Paul. Salió dominando Argentina, pero pudo llevarse un disgusto si no llega a ser Coutinho el que disparó a puerta desde el punto de penalti. El del Barcelona, en su línea durante esta temporada, no estuvo acertado y mandó por encima del travesaño lo que era una ocasión clara y manifiesta de gol.

Al que le tocó librarse un minuto después fue a Brasil. Disparo de Leo Messi al palo, y, posteriormente, su centro se paseó por delante de la portería de Alisson sin que ningún argentino pudiese meter el pie para poner la igualada en la contienda. No era capaz de hacer gol el ’10’, como tampoco pudo batir al guardameta en Anfield aquella fatídica noche de Champions. Entraba en Argentina Di María en lugar de Acuña y Miranda por Marquinhos -pidió el cambio lesionado- en el bando carioca.

De nuevo se interpuso Alisson en el camino de Messi. Una de esas faltas que tanto el gustan al argentino la mandó a la escuadra, pero el tiro fue manso y el arquero pudo llegar para evitar el empate. Si el portero del Liverpool ponía su granito de arena, los delanteros pondrían el castillo. Gabriel Jesús no dejó de creer, con pundonor se llevó un balón al que Pezzella fue con una inocencia que ni en prebenjamines. El del City dio el pase de la muerte a Firmino, que sentenció el choque con el 2-0. 

Con este resultado se llegó al pitido final y dejó a Leo Messi y a su Argentina sin la posibilidad de jugar su tercera final consecutiva de la Copa América y llevar al ’10’ a ganar su primer título a nivel absoluto con la albiceleste. Contraste opuesto en la Canarinha, que hace unos años, en este escenario, recibía un duro correctivo por 7-1 a manos de Alemania en ‘su’ Mundial, y ahora, en ‘su’ Copa América lograba la victoria en el Superclásico para pelear por el título frente a Chile o Perú.