El secreto de tu coche que no conocías: para esto sirven realmente las rayas del cuentakilómetros
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¿Alguna vez te has preguntado cuál es la verdadera utilidad de las rayas del cuentakilómetros del coche? No son un simple adorno, sino que tienen una razón de ser. Del mismo modo que el resto de símbolos y señales del panel de instrumento del coche, sirven para algo muy importante.
La función de las rayas del cuentakilómetros
Las rayas rojas están estratégicamente situadas en intervalos de velocidad clave en las carreteras, como por ejemplo 30, 50 y 120 kilómetros por hora, en función del motor del vehículo. Tienen un papel relevante en lo que a la seguridad vial se refiere.
Y es que, cada una de las marcas de color rojo representa un límite de velocidad en distintas vías: a 30 km/h en zonas residenciales, a 50 km/h en vías urbanas y a 120 km/h en autovías y autopistas. Por lo tanto, son un recordatorio visual para que los conductores respeten los límites de velocidad establecidos por la Dirección General de Tráfico (DGT).
Precisamente, el exceso de velocidad es la infracción más común en las carreteras españolas. El organismo dirigido por Pere Navarro destaca lo siguiente: «El exceso de velocidad o una velocidad inadecuada es uno de los principales factores de riesgo en la carretera. Uno de cada cinco accidentes de tráfico con víctimas se puede relacionar directamente con el exceso de velocidad».
En aquellos sitios donde es fácil distraerse y perder la noción de la velocidad del coche, las rayas rojas del cuentakilómetros sirven como punto de referencia para mantener el control de la velocidad. El objetivo no es otro que velar por la seguridad y el bienestar tanto del conductor como del resto de usuarios de la vía.
El botón secreto del cinturón
También es interesante saber que el cinturón de seguridad tiene un botón secreto cuya utilidad muy pocas personas conocen. Se trata de un tope de plástico que, aunque pasa completamente inadvertido, cumple una función muy importante.
El cinturón de seguridad de un vehículo se compone de varios sistemas electrónico y mecánicos que garantizan su adecuado funcionamiento. Al ponerse el cinturón, la cinta se extiende y retrae a la voluntad de los usuarios pero, una vez abrochado, queda ajustado de tal forma que otorga cierta libertad de movimientos.
En el extremo del cinturón de seguridad hay un tope de plástico que garantiza que la hebilla permanezca siempre en el extremo, evitando así que los usuarios tengan que manipular torpemente la cinta cada vez que se la pongan.
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