Frases para la Historia

La reflexión de Albert Einstein, científico: «La palabra Dios es la expresión y el producto de las debilidades humanas»

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Albert Einstein fue uno de los científicos más influyentes del siglo XX, pero sus reflexiones no se limitaron a la física y al funcionamiento del universo. También dedicó parte de su pensamiento a cuestiones filosóficas, entre ellas la existencia de Dios, la religión y el papel de las creencias en la sociedad. Una de sus declaraciones más contundentes quedó recogida en una carta privada que escribió poco antes de morir. En ella cuestionó la idea tradicional de Dios y dejó una reflexión que, décadas después, continúa generando debate.

Una carta que escribió poco antes de morir

La frase procede de una carta fechada el 3 de enero de 1954 y dirigida al filósofo Eric Gutkind. Este le había enviado un ejemplar de su libro Choose Life: The Biblical Call to Revolt, en el que abordaba cuestiones relacionadas con la Biblia, el judaísmo y la sociedad. Einstein respondió expresando su desacuerdo con algunas de sus ideas y dejó por escrito una de sus opiniones más contundentes sobre la religión.

El documento, redactado en alemán, permaneció durante décadas en manos privadas hasta que salió a subasta en 2008. Diez años después, Christie’s volvió a ponerlo en el centro de la atención internacional, ya que en diciembre de 2018 fue vendido por 2,89 millones de dólares. Su contenido permitió conocer de primera mano una parte de las convicciones personales del científico. 

¿Einstein era ateo?

Aunque esta declaración puede llevar a pensar que Einstein rechazaba cualquier forma de espiritualidad, su pensamiento era bastante más complejo. El físico no compartía la concepción de un Dios personal que interviene en la vida de las personas, escucha sus plegarias o decide su destino. Sin embargo, encontraba fascinante el orden y la armonía que observaba en el universo.

En 1929, cuando el rabino Herbert Goldstein le preguntó directamente si creía en Dios, Einstein respondió que creía en el Dios de Spinoza, que se manifiesta en la armonía de todo lo existente. Se refería al filósofo Baruch Spinoza, que identificaba a Dios con la naturaleza y defendía una visión basada en las leyes que rigen la realidad. 

La ciencia y la religión, dos cuestiones diferentes

Einstein también reflexionó sobre la relación entre el conocimiento científico y las creencias humanas. En su artículo Science and Religion, publicado en 1940 en la revista Nature, analizó cómo habían surgido las representaciones religiosas y cómo la humanidad había buscado explicaciones para aquello que todavía no podía comprender.

Su trayectoria demuestra que no resulta sencillo encasillar sus convicciones en una única etiqueta. Rechazaba las religiones organizadas y la imagen tradicional de Dios, pero mantenía una profunda admiración por los misterios del universo. Su reflexión de 1954 sigue invitando a preguntarse hasta qué punto las creencias responden a necesidades humanas y cómo conviven con el pensamiento científico.

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