El Rastro nunca volverá a ser igual en Madrid. Todo cambia a partir de septiembre
Los mercadillos de Madrid que no te puedes perder cada fin de semana: tienen chollazos
Visitamos cinco anticuarios muy recomendables en El Rastro de Madrid
El Rastro de Madrid es un mercado al aire libre, originalmente de objetos de segunda mano, que se celebra todos los domingos y festivos en el barrio de Embajadores. Nació en la primera mitad del siglo XVIII en torno al Matadero de la Villa y en la actualidad es uno de los principales atractivos turísticos de la capital.
A partir de este sábado, 2 de septiembre de 2023, el Rastro de Madrid cambiará para siempre con ‘Los Sábados del Rastro’. Una propuesta de recorrido familiar que locales y turistas podrán disfrutar de 9:30 a 14:30 en la Plaza General Vara del Rey.
Un total de 38 expositores de antigüedades que venden miles de objetos para los amantes de la ropa vintage y el coleccionismo. Se trata de una iniciativa gestionada por la Asociación Nuevo Rastro e impulsada desde el Ayuntamiento de Madrid.
La Asociación elrastro.es, que representa a más del 70% de los 1.000 titulares de los puestos del Rastro de Madrid, aclara que «en absoluto este mercadillo está relacionado con el internacional Rastro de Madrid, que instala 1.000 variados puestos en el corazón de la ciudad desde hace 300 años y, además, es de gestión pública».
‘Los Sábados del Rastro’ es un proyecto parecido para visibilizar la vida comercial del centro otro día de la semana. Existen otros proyectos como ‘Asociación de Comerciantes del Rastro’, ‘Todo está en Madrid’ o ‘Madrid Capital de Moda’.
Historia del Rastro de Madrid
El origen del emblemático mercado se remonta al año 1740. A finales del siglo XV, con la apertura del primer matadero municipal de Madrid, se empezó a desarrollar una»zona mercantil» alrededor del mismo. Allí desarrollaban su actividad los curtidores y ropavejeros.
Con la puesta en marcha del mercado, la actividad se fue incrementando. Allí se daban cita comerciantes que vendían todo tipo de objetos, algunos incluso robados. Ya en el siglo XIX empezaron a ocupar los puestos desmontables y aparecieron los primeros anticuarios.
Fue entonces cuando estas actividades comenzaron a tener lugar los domingos por la mañana y generar otro ambiente. En el siglo XX desaparecieron los matadores de la zona que habían estado funcionando hasta entonces. Ya en los años 70, muchos artesanos y comerciantes comenzaron a asentarse en la Plaza del Cascorro.
En dicha zona se comerciaba con carne de animales, que se sacrificaban en el matadero cercano y se trasladaban a los puestos de mercado. De esa manera, la sangre de los animales muertos iba dejando un rastro a su paso que se podía seguir hasta encontrar dónde se ponía a la venta. Este es el origen del nombre del Rastro de Madrid.
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