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Qué significa que el frigorífico haga ruidos por la noche: un zumbido suave suele provenir del compresor

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Blanca Espada

El silencio que se produce por la noche, cuando ya estamos metidos en la cama puede hacer que cualquier sonido que viene de la cocina sea una señal que haga que nos preocupemos. Un zumbido que se prolonga durante varios minutos, un clic inesperado o una especie de burbujeo dentro del frigorífico resultan mucho más perceptibles cuando todo está apagado y a oscuras sin embargo, buena parte de estos ruidos responde al funcionamiento habitual del aparato.

Un frigorífico necesita ponerse en marcha varias veces para conservar una temperatura estable. Durante ese proceso intervienen el compresor, el circuito por el que circula el refrigerante, el sistema automático de descongelación y, en determinados modelos, el ventilador interior o la máquina de hielo. Cada uno puede producir sonidos diferentes sin que eso implique necesariamente una avería o una pérdida de rendimiento. Los modelos más modernos tampoco funcionan exactamente igual que los antiguos. Muchos incorporan compresores capaces de modificar su velocidad según las necesidades de refrigeración, por lo que pueden permanecer activos durante más tiempo, aunque trabajando con menor intensidad. La clave entonces está en distinguir los sonidos normales de aquellos cambios repentinos que aparecen junto a otros síntomas, como falta de frío, agua en el suelo o un olor extraño y que sí que pueden ser preocupantes.

Qué significa que el frigorífico haga ruidos por la noche

Lo primero de todo es entender o saber porqué el frigorífico suele hacer ruidos por la noche. Y lo cierto es que no es así del todo si bien lo que sucede es que en mitad del silencio de la noche cualquier ruido puede llamar nuestra atención. El resto del día o no estamos en casa o sencillamente hay otros muchos ruidos, de modo que si el compresor se pone a hacer zumbidos no lo vamos a notar.

Por otro lado, debemos tener en cuenta qué es el compresor de un frigorífico y su necesidad para ese ruido. Esta es la pieza que se encarga de impulsar el refrigerante a través del circuito, de modo que cuando comienza su ciclo puede emitir un zumbido continuo, una ligera vibración o un sonido rítmico que se mantiene durante un tiempo y después disminuye. Por este motivo, si el ruido es moderado y el aparato sigue enfriando correctamente, lo habitual es que forme parte de su actividad normal.

Por otro lado, puede puede trabajar con mayor intensidad cuando se introducen muchos alimentos de una sola vez, especialmente si están a temperatura ambiente. También ocurre después de haber dejado la puerta abierta durante demasiado tiempo, en jornadas especialmente calurosas o al activar una función de enfriamiento rápido. En esas situaciones, el interior ha ganado temperatura y el aparato necesita un esfuerzo adicional para recuperar el nivel programado. Algo parecido sucede tras instalar o volver a conectar el frigorífico. El equipo debe alcanzar por primera vez la temperatura seleccionada, de modo que el motor puede mantenerse encendido durante un periodo más largo de lo esperado. No es entonces nada que nos deba preocupar aunque si notamos que el zumbido cambia bruscamente, se vuelve mucho más intenso o el compresor parece no descansar nunca, y sobre todo si el interior ya no conserva bien los alimentos, entonces sí que nos tenemos que preocupar.

Los clics, chasquidos y crujidos no siempre indican una avería

Por otro lado, un clic aislado puede corresponder al momento en el que el compresor se enciende o termina su ciclo. En algunos aparatos, este sonido procede del relé que controla su puesta en marcha. Escucharlo varias veces a lo largo del día o de la noche entra dentro de lo previsible, siempre que no se repita cada pocos segundos y el frigorífico mantenga una temperatura adecuada.

Los crujidos y pequeños golpes secos también suelen tener una explicación sencilla. Las piezas interiores, las paredes de plástico y otros materiales se expanden o se contraen debido a los cambios de temperatura. El fenómeno se aprecia especialmente durante los ciclos automáticos de descongelación, cuando la escarcha se derrite y el interior experimenta pequeñas variaciones térmicas. En los frigoríficos equipados además con sistema para hacer cubitos, un golpe ocasional puede producirse cuando los cubitos caen en el depósito y también es posible escuchar la entrada de agua necesaria para volver a llenar el molde. Por ello conviene comprobar que esta función esté desactivada cuando el aparato no se encuentre conectado al suministro de agua, ya que podría intentar funcionar repetidamente y generar ruidos innecesarios.

Por qué el frigorífico puede sonar como si tuviera agua dentro

Los gorgoteos, las burbujas o el sonido de un líquido desplazándose suelen deberse a la circulación del refrigerante por las tuberías. Aunque desde el exterior pueda parecer que corre agua, se trata de un proceso necesario para transportar el calor desde el interior del frigorífico hacia el exterior. El ruido puede hacerse más evidente justo después de que el compresor se ponga en marcha o se detenga.

El sistema de descongelación es otra posible causa. El agua procedente de la escarcha se dirige mediante un conducto hasta una bandeja situada normalmente en la zona inferior o posterior del electrodoméstico. Allí se evapora gracias al calor generado por el propio funcionamiento del equipo. Durante este recorrido pueden escucharse gotas o pequeños borboteos sin que exista ningún problema. La situación cambia si el sonido aparece acompañado de un charco en el suelo, una acumulación anormal de hielo o una subida de la temperatura interior. En ese caso podría existir una obstrucción en el desagüe, un fallo en la junta de la puerta o algún problema que impida completar correctamente el ciclo de descongelación.

Qué comprobar antes de avisar a un técnico

A todo lo mencionado cabe añadir que el frigorífico puede estar ligeramente desnivelado, apoyarse mal sobre una de sus patas o rozar una pared o un mueble. El movimiento habitual del compresor se transmite entonces a las superficies cercanas y amplifica un ruido que, en otras circunstancias, apenas se escucharía.

Y por último, también merece la pena revisar la disposición de los objetos del interior. Las botellas colocadas demasiado juntas pueden chocar o vibrar entre sí, mientras que una balda o una bandeja mal encajada puede producir un traqueteo constante. Separar ligeramente el aparato de la pared, nivelar las patas y comprobar que todos los elementos estén bien colocados suele bastar para localizar el origen. La ventilación exterior es igualmente importante. El frigorífico necesita espacio para expulsar el calor, por lo que no debería quedar completamente encajonado ni tener las rejillas cubiertas. Además, una puerta que no cierra bien obliga al compresor a trabajar más, aumenta el consumo eléctrico y puede provocar una acumulación excesiva de hielo.

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