¿Qué es ser un políglota?
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La psicología lo tiene claro: las personas nacidas entre 1960 y 1970 constituyen la última generación que experimentó una infancia realmente feliz
No hay duda que el estudio de idiomas en todo el mundo tiene gran éxito. Mueve mucho dinero el estudio de las lenguas. Hablamos de un volumen de dinero que aumenta todos años y donde las plataformas que aparecen en Internet refuerzan su crecimiento.
¿Cómo hay tanto políglota?
Existe una gran necesidad en lo social y lo laboral se conocer idiomas, donde también es cierto que hay muchos libros que dicen tener la receta mágica para todo tipo de consejos y trucos para aprender el idioma en solo unos pocos meses.
Todo esto ha hecho que también nazcan detractores sobre ello, los cuales ponen en duda la autenticidad de tantos políglotas y recetas mágicas, para los cuales es marketing para poder monetizar blogs o vídeo blogs de algunos autores.
Según la RAE, la definición de políglota es la siguiente: “una persona versada en varias lenguas”. Una definición quizá algo abstracta y que genera debates en la red sobre qué es ser realmente un políglota. Mucha gente argumenta que saber dominar los principales temas del idioma, entender lo que dicen ya es hablar fluido un idioma y ser políglota.
Otros piensan que no es una persona fluida en un idioma hasta que por lo menos cuenta con un nivel B2 del idioma, o de otra manera, hasta dominar el idioma con un nivel intermedio alto.
Anders Ericsson, el psicólogo sueco, después de años de investigaciones, publicó la obra “The Role of Deliberate Practice in the Acquisition of Expert Performance.” donde estima necesarias 10.000 horas de prácticas para ser experto en algo.
Ericsson dejó claro que los mentores tienen un gran papel para el conocimiento, aunque solo pueden enseñar hasta un cierto punto, pues la mayoría de las capacidades son innatas.
Un ejemplo de poliglotismo
Un claro exponente fue Kenneth Hale, fallecido en 2001, era capaz según sus allegados de hablar más de 50 dialectos desaparecidos o en vías de extinción. Se dice que Hale llegó a aprender finés en un vuelo de Boston a Helsinki.
Otro miembro mítico es Emil Krebs, un diplomático alemán que dominaba 68 idiomas, pudiendo traducir más de 100 idiomas. Después de 80 años de su muerte, se sigue analizando por los científicos su cerebro en la Universidad de Düsseldorf.
Está claro que ser políglota es un perfil muy demandado, del que cada vez hay más individuos, máxime en un mundo tan globalizado como en el que vivimos. Desde luego una garantía de tener trabajo seguro ¿no?
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