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Psicología

Los psicólogos lo explican: aparentar tranquilidad en una crisis no siempre es fortaleza, puede ser una defensa emocional

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Una persona permanece completamente tranquila mientras todo a su alrededor parece desmoronarse. No grita, no llora y continúa actuando como si nada estuviera ocurriendo. A primera vista, esa reacción suele interpretarse como fortaleza emocional, madurez o capacidad para gestionar las crisis. Sin embargo, la psicología advierte de que no siempre es así. En determinadas personas, esa aparente serenidad puede ser una estrategia aprendida para protegerse de emociones que resultan demasiado difíciles de expresar.

Una calma que puede esconder emociones

Mantener la cabeza fría durante una emergencia no es necesariamente algo negativo. De hecho, poder regular las emociones y actuar de manera racional cuando existe presión puede resultar muy útil. El problema aparece cuando la persona no está realmente tranquila, sino que ha aprendido a desconectar de lo que siente o a esconderlo automáticamente.

La investigación distingue entre regular una emoción y suprimirla. La regulación permite reconocer lo que está ocurriendo y decidir cómo responder, mientras que la supresión consiste en inhibir la expresión externa de aquello que se está sintiendo. Esta última estrategia puede hacer que alguien parezca completamente sereno mientras internamente continúa experimentando una elevada activación emocional.

El coste de ser siempre la persona fuerte

Existe además una paradoja, ya que aquellos que parecen más capaces de soportarlo todo pueden terminar convirtiéndose en el apoyo emocional de quienes les rodean. Familiares, amigos y compañeros recurren a ellos cuando existe un problema porque transmiten seguridad y control, pero rara vez se preguntan quién sostiene a esa persona cuando es ella quien necesita ayuda.

La evidencia científica apunta a que la supresión emocional mantenida puede tener costes. Un análisis que reunió 24 estudios encontró que la supresión experimental de las emociones se asociaba con una mayor reactividad fisiológica ante situaciones de estrés, especialmente en parámetros cardíacos, hemodinámicos y neuroendocrinos.

La verdadera fortaleza emocional no consiste necesariamente en permanecer impasible. También implica reconocer lo que está ocurriendo internamente, aceptar las emociones y encontrar una forma adecuada de expresarlas. Las investigaciones sobre afrontamiento emocional sugieren que procesar y abordar las emociones puede relacionarse con mejores resultados de salud, aunque los efectos dependen del contexto y de la estrategia utilizada.