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Psicología

Los psicólogos coinciden: si ayudas a recoger la mesa a los camareros es por estos rasgos en la personalidad basados en la empatía

Pequeños gestos como apilar platos o recoger los cubiertos después de una comida en un restaurante suelen mostrar rasgos en la personalidad de las personas. Nuestro cerebro, de forma casi automática, hace que apilemos trastos para facilitar el trabajo del camarero.

En ocasiones se tiende a pensar que se trata de pura educación, pero estos gestos y forma de pensar reflejan rasgos de la personalidad asociados con la empatía, educación y presión social. El pensamiento de que estamos facilitando el trabajo de una persona que puede llevar horas de trabajo nos invade, apoyándonos en la idea de que quitará la mesa más rápido y no tendrá que recoger los planos uno por uno.

Psicología y empatía

Cuando vemos a una persona que nos trata bien, se preocupa por nosotros y nos provee, se produce un efecto de reciprocidad social. Tu cerebro siente el impulso inconsciente de devolver el favor para mantener el equilibrio social. El cerebro también reacciona y reconoce el cansancio del camarero y más cuando son momentos de alto volumen de trabajo.

Este tipo de personas, caracterizadas por la empatía, buscan romper la barrera que separa al camarero y al cliente, para ser tratados ambos como iguales. Ayudar al camarero también puede verse motivado por la búsqueda de una sonrisa o un gesto de agradecimiento que active los centros de recompensa del cerebro, generando bienestar inmediato.

Experiencia y consciencia

Muchas personas son o han sido parte del mundo de la hostelería. Quien ha trabajado en el mundillo sabe cuáles son las condiciones laborales, incluyendo horarios, salarios e incluso en ocasiones el ambiente laboral que hay. Sentimos la empatía de primera mano y recordamos nuestras vivencias en un mundo laboral que, por lo general, lo define la palabra duro. Son conscientes de lo que es servir, atender, recoger, limpiar mesas en hora punta mientras sientes la presión del tiempo por parte de los clientes, la cocina y tus jefes.

La famosa conciencia de clase también es un rasgo que marca mucho a las personas en su día a día y suele ser propia de personas que han estado en el barro. Trabajos donde las condiciones son precarias y saben o pueden imaginar cómo se puede sentir una persona trabajando.

Un valor que no hay que pasar por alto es la educación, en este caso la más importante, la que viene de casa. De pequeños somos esponjas que repetimos lo que vemos en nuestra casa. Cuando crecemos, lo que hemos aprendido en casa lo replicamos en otros lugares por costumbre; es decir, si tus padres te enseñan desde pequeño a recoger la mesa, harás lo mismo en un bar o restaurante.

Presión social

Nos podemos encontrar en situaciones donde los gestos de recoger pueden venir dados por simple presión social. Si queremos generar buena impresión a nuestros acompañantes, las personas pueden sentirse en la obligación social de ayudar a recoger.

Para otras personas, el momento en el que el camarero recoge se les hace incómodo, si ven cómo recoge y no ayudan. Quedarse de brazos cruzados resulta violento cuando ves a alguien trabajando y puedes ayudarla mínimamente.