La psicología dice que si apartas el carrito del supermercado para dejar paso, tienes estos rasgos
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Según la psicología, un gesto tan sencillo como apartar el carrito de la compra para dejar paso en el supermercado puede revelar mucho acerca de nuestra personalidad, así como de la forma de relacionarnos con los demás. En principio, podría considerarse un simple acto de educación o cortesía, pero en realidad refleja una serie de rasgos emocionales, habilidades cognitivas y valores sociales que muchas veces pasan completamente desapercibidos en el día a día.
Durante años, la psicología social ha estudiado cómo los comportamientos cotidianos, muchos de los cuales consideramos triviales, en realidad reflejan patrones de conducta muy relevantes. Desde mantener la puerta abierta hasta apartar el carrito para dejar paso, este tipo de actos forman parte de lo que los expertos llaman «comportamientos prosociales»: acciones dirigidas a facilitar la vida de otras personas sin esperar ninguna recompensa.
¿Apartas el carrito del supermercado para dejar paso?
Según los psicólogos, quienes apartan su carrito «no lo hacen por casualidad ni por obligación social, sino porque poseen una conciencia situacional y emocional que les permite anticipar necesidades y actuar de forma cooperativa».
El primer rasgo que comparten estas personas es una alta «conciencia situacional». Mientras algunos compradores se concentran única y exclusivamente en su lista de la compra, otros observan todo lo que está ocurriendo a su alrededor. No sólo se fijan en lo que hacen ellos mismos, sino que controlan la velocidad del resto de personas que hay en el supermercado y la cercanía de quienes necesitan pasar por un pasillo estrecho.
Otro rasgo determinante es lo que en psicología se conoce como «empatía cognitiva». A diferencia de la empatía emocional, la cognitiva consiste en entender la perspectiva de otra persona y no sólo responder a sus necesidades, sino anticiparse a ellas. Por ejemplo, un comprador puede ver cómo una persona mayor tiene dificultades para maniobrar su carrito y, por ende, cederle el paso. Este tipo de empatía es fundamental para mejorar las interacciones sociales y reducir la probabilidad de conflictos, ya que se actúa con consideración sin que la otra persona tenga que pedirlo.
Asimismo, la baja reactancia psicológica juega un papel clave en este comportamiento. Se define como tal la tendencia a no sentir ningún tipo de resistencia interna cuando se percibe una limitación, por mínima que sea, de la libertad personal. Quienes apartan el carrito del supermercado para dejar paso no lo consideran una pérdida de control, sino como una forma de adaptarse a las necesidades de la otra persona. Este rasgo se asocia con personas flexibles, que priorizan la armonía colectiva sobre su espacio personal.
Finalmente, este gesto refleja una buena autorregulación tanto a nivel conductual como emocional. Implica prestar especial atención al entorno y elegir de manera consciente una acción que beneficia a otros. Entre el estímulo y la respuesta hay una pausa consciente, y en esa pausa aparece la consideración. Esta capacidad no se limita a facilitar la convivencia en el supermercado, sino que se extiende a otros contextos, como la oficina, la comunidad de vecinos o el tráfico.
Los estudios muestran que estos comportamientos también están relacionados con la inteligencia emocional, la planificación y la capacidad de cooperación. Personas con estas características suelen ser más exitosas en la resolución de conflictos y, además, tienen más facilidad para mantener relaciones armoniosas a largo plazo.
La teoría que se ha hecho viral
En la misma línea, se ha viralizado una teoría que analiza la personalidad en función del lugar donde los clientes dejan el carro de la compra cuando van al supermercado. Devolverlo al punto designado es algo sumamente sencillo, pero en ningún caso obligatorio. Por lo tanto, los expertos lo consideran una «prueba de fuego».
«El carrito de la compra es la última prueba de fuego para saber si una persona es capaz de gobernarse a sí misma. Devolver el carrito de la compra es una tarea fácil, cómoda y que todos reconocemos como correcta y apropiada. Devolver el carrito de la compra es objetivamente correcto. No hay situaciones distintas a las emergencias extremas en las que una persona no puede devolver su carrito. Simultáneamente, no es ilegal abandonar su carrito. Por lo tanto, el carrito de la compra se presenta como el ejemplo máximo de si una persona hará lo correcto sin verse obligado a hacerlo.
Nadie lo castigará por no devolver el carrito de la compra, nadie lo multará ni lo matará por no hacerlo. Debe devolver el carrito por la bondad de su propio corazón. Debe devolver el carrito porque es lo correcto. Una persona que es uncapaz de hacer esto no es mejor que un animal, un salvaje absoluto al que solo se le puede obligar a hacer lo correcto amenazándolo con una ley y la fuerza que la respalda. El carrito de la compra es lo que determina si una persona es un buen miembro de la sociedad».
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