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Los mecánicos no lo dudan: «Si enciendes el aire acondicionado del coche por debajo de 22 º C, estás aumentando un 20% el consumo de gasolina»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El aire acondicionado del coche es en la actualidad considerado como un elemento imprescindible en los trayectos de verano, sobre todo en las horas de más calor. Dudosamente uno se atrevería a comprar un modelo al que no le funcione el sistema. Muchos conductores lo encienden y, casi sin pensarlo, buscan la temperatura más baja posible en el marcador.

Ese gesto, tan habitual, tiene un coste que pocos relacionan con lo que están viendo en el marcador. Y la realidad es que los mecánicos llevan tiempo insistiendo en un límite que se lo considera, equivocadamente, como irrelevante.

¿Por qué el aire acondicionado del coche consume más gasolina por debajo de 22 grados?

El aire acondicionado del coche, además de mover aire, comprime un gas refrigerante para que, al expandirse, absorba el calor del habitáculo. Ese proceso de compresión es el que consume energía mecánica del motor.

Y ojo, porque la cifra del 20% que se presenta en el título no es una exageración de taller: coincide con las estimaciones que maneja el sector sobre cuánto puede llegar a subir el consumo de combustible cuando el compresor trabaja al máximo de forma constante.

El compresor va unido al motor por una correa y una polea, de forma parecida a como funciona el alternador. Cada vez que se activa, le resta entre dos y tres caballos de potencia al motor, y hasta diez en los días de más calor.

Cuanto más baja es la temperatura que se pide, mayor es la diferencia con el calor del exterior, y el compresor necesita trabajar de forma más continua para mantener esa temperatura. Esa demanda constante es lo que dispara el consumo hasta ese 20%.

Así lo recoge un análisis de la empresa y taller Rodi, que señala que bajar de 22 ºC «incrementa el gasto de combustible hasta un 20% innecesariamente», mientras que a esa temperatura se mantiene una circulación fresca sin ese sobrecoste.

¿Cuánto puede llegar a subir realmente el gasto de combustible?

Para responder la pregunta de este subtítulo, hay que señalar primero que el rango que citan distintos estudios es amplio: entre un 5% y un 20% más de consumo, según la temperatura exterior, el tráfico y el estado del propio sistema de climatización.

Y en litros, la diferencia se traduce en entre 0,2 y 1 litro más cada 100  kilómetros, o en torno a medio litro por cada hora de uso continuado, según los cálculos del Real Automóvil Club de España (RACE).

Puesto en dinero, diez horas de aire acondicionado equivalen a unos cinco litros extra de combustible, alrededor de ocho euros al precio medio de la gasolina en España.

Por otra parte, en coches híbridos y eléctricos el efecto es distinto pero igual de real: el aire acondicionado puede reducir hasta un 20% la autonomía de la batería en trayectos largos.

Como dato de color, durante años circuló la idea de que este gasto extra era un mito urbano, pero organizaciones como el RACE lo han desmentido. Tanto los coches de gasolina como los diésel notan ese sobreconsumo en mayor o menor medida.

Climatizador automático o aire acondicionado manual: ¿Cuál gasta menos?

Hay que aclarar que no todos los sistemas de aire acondicionado del coche funcionan igual. El climatizador automático regula la temperatura de forma constante y ajusta el compresor según lo que realmente necesita el habitáculo en cada momento.

El aire acondicionado manual, en cambio, depende de que el conductor mueva la rueda de temperatura y ajuste el caudal de aire a mano, lo que suele llevar a pedir más frío del necesario.

Esa costumbre de bajar el mando hasta el tope, típica del sistema manual, es precisamente la que obliga al compresor a trabajar sin descanso y la que más dispara el consumo.

Por su parte, el climatizador, al mantener una temperatura fija en lugar de forzar el frío máximo, reduce el tiempo que el compresor pasa encendido a plena carga, aunque suele costar más de 1.000 euros adicionales de fábrica.

La diferencia de precio explica por qué el climatizador automático suele reservarse a las versiones más equipadas, mientras que el aire acondicionado manual sigue siendo el más habitual en los modelos de acceso.

Trucos de mecánicos para gastar menos con el aire acondicionado

Antes de encender el aire acondicionado del coche, conviene ventilar unos segundos con las ventanillas bajadas, sobre todo si el vehículo lleva rato al sol. De esta forma, el compresor no tiene que enfriar aire ya recalentado.

A su vez, activar la recirculación acelera el enfriamiento sin obligar al sistema a tratar aire nuevo constantemente, y en autovía suele ser más eficiente que bajar las ventanillas, por la resistencia que generan a alta velocidad.

Por último y no menos importante, el mantenimiento también influye en el consumo: un filtro de habitáculo sucio o un gas refrigerante insuficiente obligan al compresor a esforzarse más para lograr el mismo frío.

Dicho esto, encender el sistema al menos una vez por semana, incluso en invierno, evita que los conductos se resequen y que las juntas pierdan gas poco a poco, el motivo más habitual de las recargas anuales en los talleres.