Martin Seligman, psicólogo estadounidense: «Se puede ver el vaso medio vacío o medio lleno pero tenemos el poder de elegir»
Seligman a través de la cita pretende enseñar la diferencia de pensamiento entre un optimista y un pesimista
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Un conocido psicólogo y escritor estadounidense llamado Martin Seligman nos deja una importante lección sobre el optimismo aprendido. Este psicólogo es considerado el padre de la psicología positiva, que se encarga de estudiar de forma científica el bienestar, la felicidad y las fortalezas humanas en lugar de centrarse sólo en la patología.
Seligman demostró científicamente que el pensamiento optimista no es sólo un rasgo con el que nacemos, sino que es una habilidad cognitiva que todos podemos elegir y entrenar de forma consciente.
Optimismo con filosofía de vida
En los comienzos profesionales de Seligman, la psicología tradicional se centraba en poner el foco en la enfermedad (llenar la parte del vaso que está medio vacía). Sin embargo, decidió impulsar una ideología basada en la prevención y construcción (potenciar lo que funciona, ver el vaso lleno). Su visión defiende que la salud mental no es la simple ausencia de un trastorno, sino la presencia de bienestar y fortalezas humanas.
Seligman dio con la clave de la psicología positiva, descubriendo que cuando las personas que no tienen el control sobre los eventos negativos se rinden, caen en la pasividad. Años más tarde descubrió que podemos entrenar a nuestra mente para resistir de forma resiliente ante la adversidad. En este caso y siguiendo la famosa cita del vaso, ver el vaso medio lleno no es negar los problemas, sino elegir una forma útil y realista de afrontarlos.
Lo que piensa un pesimista
El pesimista tiene un pensamiento de que lo malo durará para siempre («no hay agua en la mitad del vaso»). El optimista, en cambio, sabe que es temporal («ahora está el vaso medio vacío, pero se volverá a llenar»). El pesimista arruina su día por culpa de los pensamientos negativos que le inundan y no es capaz de confrontar. La culpa destructiva inunda a la pesimista ante una situación negativa, mientras que el optimista asume responsabilidades y acepta los factores externos que no puede controlar.