El lugar para guardar el aceite una vez abierto para conservar su sabor y propiedades: no es el armario de la cocina
El aceite una vez abierto requiere un ambiente frío y que no le dé el sol, ssegún un chef
El aceite tiene diferentes usos no sólo como grasa para cocinar, también sirve para sazonar
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Normalmente damos por entendido qué cosas necesitan guardarse en la nevera y cuáles sólo necesitan un sitio seco a una temperatura normal. En el caso del aceite, damos por supuesto que su lugar es el armario. Múltiples chefs tienen una opinión diferente a la que tienen la mayoría de las personas, ya que piensan que el lugar es otro. Muchos aceites son delicados y pueden deteriorarse con rapidez. Como resultado, los encontramos rancios o en mal estado. Esto ocurre porque las propiedades del aceite son muy sensibles al calor y la oxidación.
Si no es el armario, ¿dónde?
El cuidado del aceite es importante, ya que, aparte de su uso para cocinar, también se usa como condimento, como en la vinagreta. También sirve para dar el toque final a tostadas, queso, jamón o pescados a la parrilla. Por ello es importante conservar intacto el propio sabor del aceite y guardarlo en el lugar correcto.
Chefs como Christophe Hay, del restaurante Fleur de Loire, galardonado con una estrella Michelin en Blois, creen que su lugar no es el armario. Un experto culinario que sabe apreciar la diversidad y sobre todo el sabor único de cada aceite. Y precisamente para conservar sus aromas, sabores y beneficios, el chef cree que el lugar idóneo para guardar el aceite es el frigorífico. Explicaba también que si se expone a la luz o al calor, el aceite corre riesgo de volverse rancio, y que una vez abierto, la mejor manera de conservar los distintos tipos de aceite es en el frigorífico.
El frío extremo (por debajo de 10 grados Celsius) puede provocar que se solidifique y se formen grumos. Esto no deteriora el aceite, sólo impide su uso inmediato, ya que es necesario esperar para que vuelva a su estado líquido.
Es de vital importancia que los aceites de frutos secos en general, pero también los de linaza, camelina y cáñamo, se guarden en el frigorífico para conservarlos mejor y mantengan sus propiedades.