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Loquillo, cantante de rock (65 años), acerca de Barcelona: «Quiero que los turistas encuentren en Barcelona una ciudad propia, no una franquicia»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Cantantes internacionales como Bruce Springsteen han hablado maravillas de Barcelona. Sin embargo, lo que pide Loquillo, músico de rock de 65 años, es que la ciudad condal no pierda su esencia.

Para Loquillo es fundamental que Barcelona, aunque sea una ciudad abierta al mundo y al turismo, jamás pierda lo que la hizo única: «Quiero que los turistas encuentren en Barcelona una ciudad propia, no una franquicia».

Por eso él quiere quedarse con la imagen de una Barcelona para todos, callejera y conectada con Europa. Eso sí, sin perder a los barrios de toda la vida donde los vecinos te saludan por la calle.

Loquillo reclama una Barcelona alejada del modelo de ciudad franquicia

Durante una entrevista en el programa Lo de Évole, Loquillo recorrió las calles de Barcelona con un mensaje claro: «Nos hemos olvidado de nuestra propia gente. Todas las ciudades parecen franquicias».

Y no se trata de cerrarse al mundo ni de dejar de avanzar, para el rockero la esencia es combinar la defensa de la ciudad condal con ese toque acogedor. Por eso, Loquillo rechaza el tourist go home.

Pero para que los turistas visiten Barcelona, es necesario que Cataluña y su capital sigan siendo reconocibles, con una personalidad basada en la gente de toda la vida y en las culturas que se han entremezclado.

«Soy barcelonés, soy un mil leches, un charnego», afirma con orgullo. Y es que Loquillo tiene claro cuál es la mejor ciudad del mundo: «Me gusta que Barcelona sea mezcla, me gusta que represente eso: un lugar donde todo el mundo es bien recibido y todo el mundo puede aportar sus culturas y su buen hacer».

Loquillo, cantante de rock, destaca su lugar favorito de Barcelona

Durante toda la entrevista con Jordi Évole recorren varios lugares de Barcelona, pero si algo queda claro es que las Ramblas son un lugar especial para él.

De hecho, es casi imposible entender la carrera de Loquillo sin las Ramblas: «En aquellas épocas, era un hervidero de libertad. Barcelona era la ciudad más libre de España y estaba en conexión directa con Europa».

Curiosamente, Loquillo vivió los años de la Transición como el mejor momento en cuanto a libertades en España «Sin la Constitución aprobada, había un vacío de reglas. Yo soy hijo de esas Ramblas».

La ciudad franquicia que denuncia Loquillo: el riesgo de ser un no lugar

Una ciudad puede recibir visitantes de todo el mundo y conservar aquello que la hace distinta. Loquillo reclama esa Barcelona donde el viajero encuentra una vida propia.

Y eso sólo existe gracias a los vecinos, a los negocios de toda la vida y una cultura que se construye en la calle. «Nos hemos olvidado de nuestra propia gente. Todas las ciudades parecen franquicias».

De hecho, la imagen de la ciudad franquicia conecta con la del no lugar. Es decir, un espacio de paso que podría estar en cualquier parte, donde cuesta reconocer una historia o establecer un vínculo.

Frente a esa sensación, el cantante defiende las Ramblas como un punto de encuentro que marcó su juventud y su manera de entender Barcelona.