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Lo que llega nos afecta a todos y los científicos mandan un aviso: España no está preparada

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Qué es realmente la felicidad? Todos nos hemos planteado esta pregunta alguna vez, y la respuesta no es sencilla, ni muchas veces impersonal. Lo que sí sabemos es que puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, a veces de forma imperceptible. Cada uno de nosotros experimentamos la vida de manera distinta, en función de nuestras propias experiencias y circunstancias individuales. Sin embargo, la ciencia ha conseguido averiguar cuándo alcanza la felicidad su punto más bajo; es decir, cuál es la etapa más infeliz de la vida.

Los estudios sobre bienestar, como los realizados por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), indican que la felicidad tiene forma de «U» a lo largo de la vida. Un patrón que sugería que las personas comienzan la adultez con altos niveles de satisfacción, los cuales disminuyen progresivamente hasta alcanzar un mínimo alrededor de los 47 años, para luego repuntar en la madurez y mantenerse relativamente altos hasta la vejez. Un hallazgo que refleja la conocida «crisis de la mediana edad».

Ésta es la etapa menos feliz de la vida

El equipo de investigadores, liderado por el economista David G. Blanchflower, observó cómo este patrón se repetía tanto en Europa como en Estados Unidos. Sin embargo, los datos más recientes muestran que la felicidad ya no sigue una forma de «U» tradicional, ya que, desde 2013, la salud mental de los jóvenes ha empeorado significativamente en todo el mundo.

La desesperanza y el malestar emocional son cada vez más frecuentes, especialmente entre mujeres menos de 25 años. «Consideraba la «U» de la felicidad como uno de los patrones más llamativos y persistentes de las ciencias sociales… hasta que dejó de serlo», afirmó David G. Blanchflower.

«Esta regularidad empírica ha sido reemplazada por un descenso monótono del malestar con la edad. La razón del cambio es el deterioro de la salud mental de los jóvenes, tanto en términos absolutos como en comparación con los mayores».

En España, según el Ministerio de Sanidad, «el problema de salud mental más frecuentemente registrado en las historias clínicas de atención primaria es el trastorno de ansiedad, que afecta al 6,7% de la población con tarjeta sanitaria y mantiene una frecuencia relativamente estable entre los 35 y los 84 años. El trastorno depresivo aparece en el 4,1% de la población y su prevalencia aumenta progresivamente con la edad. El síntoma más común es el trastorno del sueño, que afecta al 5,4% de la población y también crece con los años».

Un fenómeno global

El deterioro de la salud mental no es exclusivo de Estados Unidos o Europa. Investigaciones realizadas en Asia, Medio Oriente, América Latina y África muestran patrones similares. La crisis de bienestar afecta a jóvenes de distintos contextos culturales y socioeconómicos. Encuestas internacionales como el Global Flourishing Study y el COME-HERE Survey corroboran que, en 167 de los 193 países evaluados por la ONU, los jóvenes muestran niveles de bienestar significativamente más bajos que los adultos.

Los países más felices del mundo

El World Happiness Report, o Índice Global de Felicidad, cuantifica el bienestar subjetivo de los ciudadanos de más de 140 países. Para evaluar el nivel de felicidad, se analizan seis factores clave: el apoyo social, que refleja la percepción de contar con una red de apoyo en momentos difíciles; la libertad, entendida como la sensación de poder tomar decisiones sobre la propia vida; la generosidad, que mide la disposición a ayudar a otros y contribuir a la sociedad; la esperanza de vida saludable, que estima la expectativa de vivir muchos años con buena salud; el PIB per cápita, que indica el nivel de riqueza económica del país; y la percepción de la corrupción, que refleja la confianza en las instituciones y el gobierno.

En la cima del ranking de 2024 se encuentran Finlandia, Dinamarca e Islandia, países donde las personas disfrutan de redes de apoyo sólidas, buena salud y baja percepción de corrupción.

En América Latina, Costa Rica lidera el ranking con una puntuación de 7,274; destacan la importancia de la comunidad y la calidad de vida. España (6,466), muestra buenos niveles de apoyo social y salud, aunque enfrenta retos en desigualdad y confianza en las instituciones.

En el extremo opuesto, países como Afganistán, Sierra Leona y Malawi reflejan cómo la pobreza, la corrupción y la falta de servicios afectan profundamente la felicidad de sus habitantes.

Finalmente, cabe recordar que la felicidad no es un destino fijo, sino un proceso, una construcción diaria que depende de decisiones, actitudes y pequeños hábitos. Una de las principales recomendaciones de los expertos es cuidar las relaciones personales; el hecho de sentirse apoyado por amigos, familia o pareja actúa como una red de seguridad y fortalece el bienestar emocional. Asimismo, es fundamental practicar la gratitud y la generosidad. Valorar lo que se tiene y ayudar a otros cambia por completo la perspectiva y genera una gran sensación de satisfacción.