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José González, jardinero (48 años): «Jamás plantes pinos cerca de una piscina, sus raíces son súper agresivas al buscar agua y pueden romper las tuberías»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Por lo general, uno cuando escoge un árbol para un jardín que involucra a una piscina de por medio, lo hace pensando en la estética: una buena sombra, algo de intimidad frente a los vecinos, una silueta bonita en las fotos de verano. José González asegura que ese criterio, sin más, es el que lleva a tantos propietarios a arrepentirse pocos años después.

En un vídeo publicado en redes sociales, el jardinero repasa tres árboles que recomienda evitar por completo junto al vaso de la piscina. El primero de su lista, y el que más insiste en señalar, son los pinos cerca de una piscina.

El motivo de José González para descartar los pinos cerca de una piscina

Según explica, los pinos plantean dos problemas distintos. El primero es de limpieza: la pinocha que sueltan de forma constante ensucia el agua y obliga a pasar el recogedor mucho más a menudo de lo habitual.

El segundo, y el que más le preocupa, tiene que ver con lo que ocurre bajo tierra. «Sus raíces son superagresivas al buscar agua y pueden romper las tuberías», advierte González.

Y según su experiencia, el sistema radicular de un pino se extiende mucho más allá de la copa visible, y cuando detecta humedad cerca (ya sea en las tuberías de la piscina o en el propio vaso), tiende a dirigir su crecimiento hacia esa zona.

¿Y qué dice la ciencia sobre las raíces que «buscan» el agua?

La idea de que una raíz «busca» activamente una tubería suena a comportamiento casi animal, y conviene matizarla. Los especialistas en paisajismo explican que las raíces no detectan el agua que corre dentro de un tubo cerrado; lo que hacen es crecer hacia las zonas del suelo con más humedad, sea cual sea su origen.

El problema aparece cuando hay una fuga, por pequeña que sea, en una tubería o en las juntas del vaso. Esa humedad extra atrae más raíces hacia el punto exacto de la pérdida, que colonizan la grieta y, con el tiempo, engrosan su diámetro por crecimiento secundario. Es ese engrosamiento entonces el que termina agrietando aún más el material.

Los pinos, en concreto, desarrollan sistemas radiculares laterales muy extensos que pueden alcanzar tuberías situadas a varios metros de distancia si el terreno alrededor está seco. En ese contexto, la advertencia de González no es exagerada: cualquier fuga cercana a un pino adulto tiene bastantes papeletas de agravarse con el paso de los años.

No es casualidad que los pinos aparezcan una y otra vez en los listados de especies con raíces conflictivas junto a piscinas, cimientos o aceras, junto a otros nombres habituales como el sauce, el álamo o el eucalipto.

Todos comparten ese mismo patrón: raíces someras y muy ramificadas, capaces de aprovechar la más mínima humedad disponible en el subsuelo.

Los otros árboles que José González también desaconseja a la hora de tener una piscina cerca

En el mismo vídeo, el jardinero menciona otras dos especies a evitar. La jacaranda, pese a su floración morada tan fotogénica, tiene el problema de que si sus flores caen al agua y no se retiran a tiempo, pueden teñir el fondo de la piscina.

El chopo, por su parte, comparte con el pino esa tendencia a buscar humedad constante, algo lógico si se tiene en cuenta que en la naturaleza crece junto a barrancos y zonas húmedas.

Como norma general, distintos paisajistas recomiendan no plantar ningún árbol de raíz expansiva a menos de cinco o seis metros del borde de la piscina, una distancia que puede duplicarse si se trata de ejemplares de gran porte en su madurez.

A eso se suma un problema compartido por casi cualquier árbol grande junto al agua: la sombra que termina bloqueando el sol necesario para disfrutar de la piscina y mantener sano el césped alrededor.

Para quien ya tiene un pino plantado demasiado cerca, la solución no siempre pasa por talarlo. Esto sería ya muy dramático. A veces basta con revisar el estado de las tuberías cada cierto tiempo y actuar en cuanto aparezca la primera fuga, antes de que las raíces tengan motivo para acercarse todavía más.