José Bonaparte, sobre España: «Hacen falta muchos medios para someter a España… este país y este pueblo no se parecen a ningún otro»
El hermano de Napoleón comprendió muy pronto la dificultad de gobernar un territorio que se había levantado contra la ocupación francesa
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José Bonaparte llegó al trono español en 1808 por decisión de su hermano, Napoleón, pero su reinado estuvo condicionado desde el primer momento por la oposición de buena parte de la población. La resistencia popular, los levantamientos y la guerra abierta hicieron que el nuevo monarca comprendiera rápidamente que España no iba a ser un territorio sencillo de controlar. En una reflexión dirigida a su hermano, José resumió aquella situación con una frase que ha quedado asociada para siempre a la Guerra de la Independencia. «Hacen falta muchos medios para someter a España. Este país y este pueblo no se parecen a ningún otro. No hay un solo español para defender mi causa».
Un rey impuesto por Napoleón
José Bonaparte, nacido en Córcega en 1768, era el hermano mayor de Napoleón Bonaparte. Antes de llegar a España, había ocupado el trono de Nápoles, pero en 1808 su hermano decidió trasladarlo a la Corona española después de las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII en Bayona. Su llegada se produjo en un contexto de enorme tensión y provocó una oposición que terminaría convirtiéndose en una guerra abierta contra la ocupación francesa.
El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid fue uno de los momentos decisivos de aquel proceso. La represión posterior no consiguió acabar con la resistencia, sino que contribuyó a extenderla por diferentes territorios. La guerra enfrentó a las tropas francesas con ejércitos españoles, milicias, guerrilleros y una población que, en numerosas zonas, rechazó el proyecto político impuesto desde Francia.
España se convierte en una pesadilla
Napoleón había confiado en que la sustitución de los Borbones por la familia Bonaparte permitiría consolidar rápidamente el control francés sobre España. Sin embargo, la realidad fue muy diferente. La resistencia adquirió una dimensión que obligó a Francia a destinar enormes cantidades de tropas y recursos a la península, mientras que la intervención británica añadió una nueva dificultad para el ejército napoleónico.
La guerra también introdujo una forma de combate especialmente complicada para las tropas francesas, que es la guerrilla. Pequeños grupos conocedores del territorio podían atacar comunicaciones, convoyes y unidades aisladas, obligando a los franceses a mantener efectivos dispersos. La resistencia no dependía únicamente de grandes batallas, sino también de una guerra irregular que hacía mucho más difícil consolidar el dominio territorial.