Filosofía

Fernando Savater, filósofo (79 años): «El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos»

Fernando Savater
Fernando Savater en 2011. Foto: Gonzalo Merat en Flickr.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Nacido en San Sebastián en 1947, Fernando Savater estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y construyó durante décadas una carrera doble: la del profesor universitario que enseñó ética en varias universidades españolas y la del intelectual público que, valientemente, intervino sin filtros en los debates del país.

Y claro, esa doble condición define su obra. Los libros de Savater no están escritos para especialistas, sino para cualquier persona que quiera pensar con seriedad sin renunciar al placer de entender. Ética para Amador, publicado en 1991 y pensado originalmente para su hijo adolescente, acabó siendo uno de los ensayos más vendidos de la historia editorial española.

«Jardines interiores» y el epicureísmo: el ensayo donde Fernando Savater explica el secreto de la felicidad

La frase que nos compete en esta ocasión es la siguiente: «El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos».

Esta procede del ensayo Jardines interiores, incluido en el libro colectivo Muchas felicidades: Tres visiones de la idea de felicidad (Editorial Ariel), escrito junto con Carlos García Gual y Javier Gomá Lanzón. Fernando Savater la retomó también en una entrevista concedida a un medio local en febrero de 2026.

La clave filosófica del ensayo es el rescate de la tradición epicúrea. Recordemos que Epicuro sostenía que los deseos verdaderamente necesarios son pocos y accesibles; el sufrimiento comienza cuando confundimos lo prescindible con lo imprescindible.

Savater actualiza esa intuición: una mente cultivada (compleja) sabe distinguir lo que genuinamente satisface de lo que el mercado, la comparación social o la publicidad nos presentan como urgente. Una mente sin ese entrenamiento (sencilla) se llena de deseos complejos que nunca termina de saciar.

La paradoja de la frase no está pensada para ser una monada. Invierte la lógica del consumo, que asocia la sofisticación con el gusto (cuanto más complejo el deseo, más refinada la persona) y la sencillez mental con la virtud.

Savater da la vuelta al esquema. Pues para él, la verdadera complejidad está en saber pensar, no en acumular deseos.

En esa misma entrevista, el filósofo añadió: «La felicidad no es algo que nos pase, sino algo que nosotros hacemos que pase». A lo que luego sumó: «La idea de la felicidad no es algo que se añada a la vida, sino que es la vida misma cuando se sabe vivir».

El filósofo que vivió escoltado por ETA y llevó la ética a los institutos

Hay que tener en claro que la vida de Savater no se reduce a los libros. Durante años recibió amenazas de muerte de ETA por su postura públicamente contraria al terrorismo y al nacionalismo vasco, y vivió bajo protección policial hasta finales de 2011.

Precisamente, esa experiencia marcó su activismo. Fue uno de los fundadores del movimiento ¡Basta Ya!, que recibió el Premio Sájarov del Parlamento Europeo en el año 2000.

En 2007 cofundó junto a Rosa Díez el partido Unión Progreso y Democracia (UPyD), desde el que se postuló al Senado en 2015 (obtuvo 118.683 votos). Con el tiempo fue acercando sus posiciones al centroderecha, apoyando primero a Ciudadanos y, desde julio de 2023, al Partido Popular.

Durante casi 47 años fue columnista habitual del medio El País, uno de los vínculos más prolongados entre un intelectual y un diario en la prensa española contemporánea.

Lo dejó en enero de 2024. Entre sus más de 50 obras destacan también La tarea del héroe (1982, Premio Nacional de Literatura), El valor de educar (1997) y la novela La hermandad de la buena suerte (2008, Premio Planeta).

Gustos sencillos en la era de las redes sociales: ¿Por qué la frase de Savater llega mucho más lejos hoy?

La advertencia de Fernando Savater sobre los gustos complejos y las mentes sencillas tiene hoy un contexto que el filósofo no podía prever cuando escribió Jardines interiores: las redes sociales. ¿A quién le resuena?

Plataformas diseñadas para alimentar el deseo comparativo, para hacer ver que lo que uno tiene es siempre menos que lo que tienen los demás, son exactamente la máquina de fabricar gustos complejos que Savater describía como el principal obstáculo para la felicidad.

El propio filósofo ha señalado en entrevistas recientes que la industria de la autoayuda y la «gestión emocional» trabajan en la dirección contraria a la suya: en lugar de simplificar los deseos y complicar el pensamiento, prometen simplificar el pensamiento para gestionar el malestar que producen los deseos complejos que nadie se plantea revisar.

Definido a sí mismo como «filósofo de compañía» (no de cátedra), Savater defiende la lectura, el estudio y la conversación como los instrumentos que de verdad entrenan la atención y el juicio. Estos son, en su vocabulario, lo que convierte a una mente sencilla en una compleja: la herramienta que cambia la ecuación y hace posible la felicidad que describe su frase.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias