Restaurantes

Enfado monumental en los restaurantes por el gesto de moda que utilizamos todos al pedir la cuenta

Los restaurantes
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Todos los que trabajan de cara al público saben que hay situaciones que ralentizan el servicio, como pagar la cuenta por separado en bares y restaurantes. Una costumbre muy extendida, y con la que muchos establecimientos quieren acabar. Para una mesa, dividir la cuenta entre tres o cuatro personas puede parecer algo insignificante. Pero, cuando esto se repite una y otra vez a lo largo de la jornada, la cosa cambia. Separar pagos no es simplemente pulsar un botón; implica recalcular, comprobar, cobrar varias veces…

Los camareros lo tienen claro: cada vez que se divide la cuenta, el servicio se frena, y esto puede suponer varios minutos perdidos al final del día. En este contexto, cada vez más bares y restaurantes están tomando una decisión que, hace sólo unos años, habría resultado extraña: una única cuenta por mesa, sin excepciones. Gracias a soluciones de pago como Bizum, para los clientes esto es relativamente sencillo: una persona paga la cuenta, y el resto de comensales le envían el dinero correspondiente a través de esta plataforma de forma inmediata.

La costumbre con la que quieren acabar los restaurantes

Cada vez más establecimientos optan por aplicar la política de «una mesa, una cuenta» con el objetivo de agilizar el servicio y evitar errores, especialmente en grupos numerosos. Pero, ¿esto es legal? Lo cierto es que no existe ninguna normativa que obligue a los locales a fraccionar el pago. Sin embargo, la transparencia es clave: si un restaurante no permite dividir la cuenta, debe comunicarlo previamente a los clientes.

«Cada vez en más sitios traen ya en tique el importe que debería pagar cada usuario, pero en ocasiones, cuando son varios comensales, en el estableciminto se niegan a cobrar a cada uno por separado. Lo cierto es que, si hicieron una reserva conjunta, pueden exigir el pago único de la cuenta a una sola persona y que luego el grupo «se las arregle» como quiera», explica la OCU.

«Hay locales que no disponen del software necesario para dividir la cuenta en distintas partes, así que tienen que hilar muy fino para no equivocarse y que no queden cosas sin pagar. Pero lo más importante es el factor tiempo. Los restaurantes están faltos de personal y si están llenos, tener que estar diez minutos para cobrar condiciona la operativa y la atención», explica César Ballesteros, presidente de la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra (Feprotur).

En una reciente publicación en la red social X por parte del usuario @soycamarero, hay opiniones de todo tipo por parte de los clientes. «Por empatía a los trabajadores, Bizum grupal en el momento y luego se paga. Fácil, rápido y sencillo», comenta un usuario. «Completamente a favor, al igual que el aviso «Cash Only»; si la normativa está expuesta en el establecimiento, se debe de acatar, y si no te gusta eres libre de escoger otro bar», añade otro. Sin embargo, algunos se muestran mucho más críticos y reticentes: «Si yo pago, yo decido, y si no, no pago.

Prácticas ilegales

«El dueño de un bar o de un restaurante es libre de fijar el precio de sus productos y servicios, siempre y cuando estén claramente indicados en la carta, advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que recuerda además cuáles son los derechos básicos que amparan a los consumidores en su relación con la hostelería».

Existen una serie de prácticas en hostelería que, aunque a veces pasan desapercibidas, son directamente ilegales. En primer lugar, no ofrecer una carta del menú es una de ellas, ya que, aunque los códigos QR son habituales, también debe existir una versión en papel. Además, no indicar correctamente los precios, como ocurre con productos “según mercado” sin referencia (por ejemplo, precio por kilo) o no avisar del coste de platos fuera de carta, también vulnera la normativa. Del mismo modo, los precios deben incluir el IVA; si no es así, debe advertirse claramente.

Por otro lado, tampoco está permitido cobrar por el servicio de mesa o el cubierto, ya que se considera incluido en la propia actividad hostelera. En esta línea, el agua del grifo debe ofrecerse de forma gratuita si el cliente la solicita. Asimismo, los suplementos por terraza solo pueden aplicarse si están claramente indicados en la carta. En cuanto a la propina, su pago es siempre voluntario y no puede imponerse.

Igualmente, no se puede cobrar un extra por realizar una reserva, ya que ese importe debe descontarse del precio final. Tampoco es legal rechazar el pago en efectivo, aunque sí puede limitarse el pago con tarjeta si se informa previamente. Por último, la normativa exige que el ticket o factura detalle todos los productos consumidos, por lo que no hacerlo también constituye una infracción.

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