Curiosidades
Una practica que cada vez es más habitual entre los jóvenes

El consumo continuado de alcohol puede afectar al esperma

Vivimos en una sociedad en la que la ingesta de alcohol se ha convertido en una mala costumbre. Los niveles de consumo de este tipo de bebidas se incrementan a cada año que pasa generando numerosos problemas de salud. Estamos acostumbrados a que los especialistas señalen al hígado o los riñones como los órganos más perjudicados por este tipo de fluidos. Pero gracias a un estudio realizado en la Universidad Southern Denmark sabemos que el consumo regular de alcohol puede afectar gravemente a la fertilidad.

Los problemas del alcohol

Este tipo de problemas suele afectar a los más jóvenes

Un grupo de científicos de la Universidad Southern Denmark (Dinamarca) han realizado un importante hallazgo recientemente. Después de un estudio más que probado, los investigadores han alertado a la población que cuanto más alcohol beben los hombres, peor es la calidad de sus espermatozoides. Una situación que afecta sobre todo a los más jóvenes, peculiarmente, los que más alcohol suelen consumir.

Sin duda, un descubrimiento excepcional que puede servir como prevención de muchos de los problemas de fertilidad de la actualidad. Un estudio pionero que basa sus datos en información detallada que a su vez muestra el enorme impacto de las bebidas alcohólicas sobre la salud reproductiva.

Un estudio comprobado

La globulina vinculante es la gran afectada de todo el proceso

Para aportar confianza al estudio, los científicos de la Universidad Southern Denmark decidieron realizar un experimento en el que contaron con la participación de más de 1.200 hombres de entre 18 y 28 años. La prueba era sencilla, los voluntarios tenían que realizar un cuestionario basado en los hábitos de consumo de alcohol y la frecuencia con la que consumían este tipo de bebidas. Después de esta primera prueba, los científicos fueron analizando pequeñas muestras de su semen y la capacidad hormonal reproductiva de sus espermatozoides.

Los resultados fueron muy claros. El total de los participantes consumía hasta una media de 11 bebidas alcohólicas a la semana. Sin embargo los que más ingesta de alcohol realizaban a la semana tenían unos altos niveles de testosterona, pero la globulina vinculante, sustancia que activa la hormonas sexuales, se había reducido en gran medida. Unos datos proporcionales al consumo de alcohol, ya que los más abstemios a este tipo de sustancia tenían unos niveles mucho más elevados de globulina que el resto.