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Clara Sanz, experta en plantas: «Para que no se mueran las calas en un jarrón, usa poca agua y corta en diagonal»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Las calas, también conocidas como lirios de agua o Zantedeschia, suelen ser una figura repetida en ramos y composiciones florales por su bella forma y presencia. Sin embargo, su mantenimiento fuera de la planta genera a veces confusión, ya que no responden igual que otras flores cortadas más comunes.

Y para responder cualquier tipo de duda respecto a las calas, aparecen profesionales como Clara Sanz, una florista con formación científica que, bajo su alias de @lamodernaruralshop, ha trasladado su conocimiento al cuidado cotidiano de distintas especies.

¿Cómo conservar las calas cortadas durante más tiempo?

El cuidado de las calas en jarrón parte de una premisa distinta a la de otras flores. Según explica Clara Sanz en uno de sus vídeos publicados en TikTok, «para que no se mueran las calas en un jarrón, usa poca agua y corta en diagonal». Esta indicación resume dos aspectos técnicos que influyen directamente en la absorción y en el estado del tallo.

Recordemos que las calas presentan tallos carnosos y sensibles, por lo que cualquier exceso o daño estructural puede acelerar su deterioro. El tratamiento inicial tras el corte resulta determinante para evitar problemas como la pudrición o el bloqueo de los conductos internos.

Uno de los puntos centrales en la conservación de las calas es el corte del tallo. Este debe realizarse siempre en diagonal, preferiblemente con un ángulo cercano a los 45 grados y con una herramienta bien afilada.

Este tipo de corte cumple varias funciones técnicas relevantes:

La delicadeza en este proceso es fundamental. Aplastar el tallo al cortar puede bloquear los conductos internos y acelerar su descomposición, algo especialmente problemático en las calas.

Poca agua en el jarrón: un factor clave para las calas

Como afirma Clara Sanz, a diferencia de otras flores cortadas, las calas no necesitan grandes cantidades de agua. Un nivel reducido, de entre cinco y diez centímetros, resulta suficiente para mantenerlas hidratadas sin comprometer el estado del tallo.

El exceso de agua favorece que el tallo se ablande y se pudra, ya que permanece sumergido más de lo necesario. Utilizar recipientes limpios y controlar el nivel de agua ayuda a prolongar su presencia en buen estado sin intervenciones adicionales.

Este comportamiento se explica por la propia estructura de la Zantedeschia, una planta que, aunque asociada al agua, no tolera bien el encharcamiento prolongado cuando está cortada.

Los cuidados generales de esta planta

Más allá del jarrón, el mantenimiento de las calas como planta depende de varios factores. En exterior, prefieren ubicaciones de semisombra, especialmente en zonas calurosas. En interior, necesitan luz brillante indirecta, buena ventilación y estabilidad térmica.

El riego debe mantener el sustrato húmedo, pero nunca encharcado. Durante el otoño y el invierno, cuando la planta entra en reposo, conviene reducir la frecuencia. Un sustrato rico en materia orgánica y con buen drenaje previene la pudrición del rizoma.

Por último, cabe aclarar que también existen diferencias entre variedades. La cala blanca común presenta mayor resistencia y puede tolerar ambientes más húmedos, mientras que las calas de colores son más sensibles al exceso de agua y requieren un control más preciso del drenaje y la temperatura.