Seguridad

Los cerrajeros y los Mossos d’Esquadra coinciden: «Es mejor instalar dos cerraduras de diferentes modelos que una única cerradura muy cara»

Doble cerradura
Puerta con doble cerradura. Foto: ilustración propia.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Cuando llega el momento de proteger la vivienda, el hábito consumidor más arraigado es el de buscar la mejor cerradura del mercado y pagar lo que haga falta por ella. La lógica parece sencilla: cuanto más cara, más difícil de abrir. No obstante, quienes conocen de cerca cómo actúan los ladrones advierten de que las cerraduras no funcionan exactamente así.

Tanto los profesionales de la cerrajería como la policía catalana coinciden en un consejo que contradice esa intuición. No tiene que ver con gastar más, sino con cómo se combinan los sistemas de cierre de una puerta. Y la clave está en algo que todo intruso intenta evitar cuando elige qué casa asaltar, que es perder tiempo delante del portal.

¿Por qué es mejor instalar dos cerraduras distintas que una sola muy cara?

Los Mossos d’Esquadra (el cuerpo de policía autonómica de Cataluña) lo dejan bien claro en sus consejos de seguridad para el domicilio: lo recomendable es contar con dos cerraduras de modelos y sistemas distintos, complementadas con un pestillo de bloqueo.

En este sentido, la policía catalana añade que cada cerradura debería tener al menos tres puntos de anclaje al marco (superior, inferior y lateral) y recuerda que las puertas acorazadas o blindadas deben cumplir los estándares técnicos de seguridad.

¿La razón? Pues es práctica. Cada sistema de cierre exige una técnica y unas herramientas concretas, de modo que dos cerraduras diferentes obligan al ladrón a resolver dos problemas distintos.

Lo que sirve para abrir la primera no vale para la segunda, y cada minuto extra delante de la puerta aumenta el ruido y el riesgo de que algún vecino lo vea o lo oiga.

Las técnicas que usan los ladrones para abrir una puerta

Los métodos de los ladrones se dividen en dos grandes grupos. Por un lado están las aperturas silenciosas, que no dejan marcas: el bumping (una llave modificada a la que se da un pequeño golpe para mover los pistones), el ganzuado y el impressioning, que consiste en copiar el perfil de la llave desde dentro del propio cilindro.

Por otro lado, también nos topamos los métodos de fuerza, como taladrar, romper o arrancar el bombín.

Y aquí el problema es que muchas viviendas siguen protegidas por modelos antiguos. José Luis García de Vicuña, presidente de la Unión Cerrajeros de Seguridad (UCES), alertaba en una entrevista en COPE Zaragoza de que «en torno al 80% de las cerraduras clásicas instaladas en España son muy vulnerables», y de que algunas «se pueden abrir en cinco segundos y sin hacer ruido».

Para evitarlo, el cerrajero recomienda un bombín antibumping, antiganzúa, antitaladro y antirrotura que cumpla las normas UNE con grado tres o cuatro, el nivel de alta seguridad.

A su vez, los Mossos añaden otro detalle: el cilindro no debe sobresalir de la puerta y conviene protegerlo con un escudo reforzado que dificulte su extracción. Esa placa metálica cubre el bombín y solo deja a la vista la ranura de la llave.

Los errores más comunes con las cerraduras de casa

Uno de los mitos más extendidos es que dar dos vueltas a la llave protege más que una. Anxo Martínez, cerrajero coruñés con quince años de oficio, lo desmentía en una entrevista recogida también por Xataka: si el ladrón consigue girar el cilindro una vez, lo girará también la segunda.

Lo mismo ocurre con los pasadores: «Aunque tengas cien, con un giro de llave, los cien entran para dentro».

Martínez insiste además en que la cerradura es solo una parte del conjunto. «Puedes tener una supercerradura, que como la puerta sea fácilmente apalancable, estamos perdidos», advertía.

Por eso defiende combinar una puerta resistente con dos cerraduras independientes, ya que, en sus palabras, «no es igual abrir una que tres». Una buena puerta acorazada, según él, debe ir acompañada de una cerradura a su altura.

Para concluir, la policía catalana suma otras recomendaciones sencillas para reforzar la seguridad de la vivienda:

  • Elegir llaves con control de duplicado para evitar copias fraudulentas.
  • Cambiar las cerraduras si se pierden las llaves.
  • No esconder nunca una llave en macetas, felpudos o rincones de la entrada.
  • Evitar las mirillas que se puedan desenroscar desde fuera.
  • Conectar la alarma siempre, también mientras se duerme.
  • Cerrar con llave aunque la ausencia vaya a ser breve.

Y desde luego, la prevención que aquí promovemos tiene sentido a la vista de las cifras. Según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, en 2025 se registraron en España 74.353 robos con fuerza en domicilios, un 8,3% menos que el año anterior, pero todavía una media de 204 al día. En 2024 se habían contabilizado 81.094, es decir, 6.741 más.

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