Byung-Chul Han

Byung-Chul Han, filósofo: «Preferimos escribir mensajes en lugar de llamar porque al hacerlo estamos menos expuestos»

Byung-Chul Han
Byung-Chul Han (IA).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los millennials, con edades comprendidas entre los 25 y los 40 años, no son especialmente partidarios de coger el teléfono. Según el estudio «Generation mute, millenials phone call statistics», el 81% de los jóvenes experimenta ansiedad antes de hacer una llamada. Por este motivo, afirman que prefieren utilizar aplicaciones asíncronas, en las que la comunicación no tiene que producirse de manera inmediata, ya que les resultan más cómodas y menos intrusivas.

«Los millennials y la generación Z han integrado la comunicación mediante plataformas asíncronas, en las que no es necesario que coincidan en el tiempo los dos interlocutores, y les resulta más fácil, cómodo y menos intrusivo», afirma Enric Soler, profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC). Y añade: «la falta de seguridad en sus habilidades comunicativas ante la conversación presencial y síncrona hace que pongan en marcha mecanismos de defensa como la evitación; si no responden, no hay oportunidad de poner a prueba ese déficit de habilidades».

«Preferimos escribir mensajes en lugar de llamar porque al hacerlo estamos menos expuestos»

En este contexto, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, en su obra «No-cosas. Quiebras del mundo de hoy», publicada en 2021, plantea una cuestión incómoda: quizá la tecnología haya hecho posible comunicarnos con una facilidad nunca vista y, al mismo tiempo, haya aumentado nuestra tendencia a evitar determinadas formas de contacto.

«Preferimos escribir mensajes en lugar de llamar porque al hacerlo estamos menos expuestos». Esta frase refleja una realidad profundamente actual: una llamada exige algo que un mensaje permite evitar. Cuando llamamos a alguien, la conversación ocurre en tiempo real. Escuchamos su voz, percibimos sus silencios, sus dudas y los cambios en su tono, mientras debemos reaccionar sobre la marcha a aquello que nos está contando.

El mensaje escrito funciona de una forma diferente. Podemos pensar lo que queremos responder, modificar el texto antes de enviarlo, esperar unos minutos o incluso decidir no contestar. Eso es lo que Byung-Chul Han señala cuando afirma que, al escribir, nos sentimos menos vulnerables ante la otra persona. Para el filósofo surcuoreano, esta transformación forma parte de un proceso más amplio: la comunicación digital tiende a eliminar aspectos físicos de las relaciones, como la voz, la mirada y la presencia corporal.

En plena era digital, basta con hacer un clic para eliminar aquello que no queremos, apartar en cuestión de segundos la información que nos molesta y dar mayor visibilidad a los contenidos que sí nos interesan. Según Byung-Chul Han, este nivel de control que nos proporciona el smartphone contribuye a reforzar el egocentrismo: «al tocar su pantalla, someto al mundo a mis necesidades. El mundo parece estar digitalmente a mi entera disposición».

Esta idea se relaciona con otras críticas sobre la sociedad digital, donde la abundancia de información y la hiperconectividad terminan relegando a un segundo plano experiencias más pausadas y presenciales. Su editorial, Herder, resume una de las principales líneas de su pensamiento a través de la preocupación por una sociedad cada vez más tecnológica, en la que las personas corren el riesgo de quedar más aisladas y sometidas a una lógica marcada por el rendimiento y el consumo.

«El smartphone se diferencia del teléfono móvil convencional porque es, ante todo, un medio que combina imágenes con información. La cámara y la pantalla son elementos capitales porque fuerzan la conversión del mundo en imagen. Esta hipercomunicación no es satisfactoria. Solo hace más honda la soledad, porque falta la presencia del otro», señala el filósofo surcoreano.

Telefobia en la ‘generación muda’

«La falta de seguridad en sus habilidades comunicativas ante la conversación presencial y síncrona hace que pongan en marcha mecanismos de defensa como la evitación; si no responden, no hay oportunidad de poner a prueba ese déficit de habilidades», afirma Enric Soler.

Al analizar las razones que explican este comportamiento, el estudio concluye que refugiarse detrás de los correos electrónicos y los mensajes permite evitar decir algo inapropiado o cometer errores. Los jóvenes sienten temor y se perciben más vulnerables porque, durante una llamada, disponen de menos tiempo para expresar su opinión o explicar adecuadamente su respuesta.

Entre las excusas más habituales que utilizan los millennials para evitar coger el teléfono se encuentran «no lo escuché/ no oí que vibrara» (63%), «no tenía cobertura» (12%), «estaba reunido» (9%), «estaba conduciendo» (6%) y «no sabía dónde había dejado el teléfono» (5%).

Finalmente, la doctora María Velasco, psiquiatra, psicoterapeuta y miembro y profesora adjunta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente (SEPYPNA), concluye: «ahora la comunicación se establece por fotos, que tienen además filtros disimulando o tapando la realidad de las personas, y con mensajes escritos que no contienen lenguaje extraverbal. La consecuencia es que la comunicación de verdad, en la que hay una interacción real y una reciprocidad entre lo que doy y lo que recibo, se está perdiendo. Están poco acostumbrados y les resulta además muy invasivo».

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