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Las bolsas de plástico no se pueden depositar en los contenedores de reciclaje domésticos: esto es lo que podemos hacer en su lugar

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Aunque las bolsas de plástico son reciclables, no se deben tirar en los contenedores de reciclaje convencionales, ya que pueden atascar los equipos de clasificación en las plantas de reciclaje, generando fallos en el proceso y reduciendo su eficiencia. Por ello, necesitan sistemas de reciclaje específicos. Cada europeo consume, de media anual, algo menos de 200 bolsas de plástico y la mayoría son de usar y tirar, mientras que en España se gastan algo más de 100, según datos de la UE.

La Asociación Española de Industriales de Plásticos (ANAIP) asegura que en nuestro país se consumían más de 300 bolsas de usar y tirar por habitante y año en 2008, una cifra que se ha reducido en más del 60% desde la entrada en vigor de la ley que obliga a los comercios cobren un importe mínimo por las bolsas de plástico. «Esta disminución se ha conseguido gracias a la utilización mayoritaria de bolsas de plástico reutilizables, al cobro de las bolsas a los consumidores en muchos establecimientos comerciales y a la puesta en marcha de distintas campañas de sensibilización sobre consumo responsable», explica Mayca Bernardo, responsable de comunicación de Cicloplast.

¿Qué hacer con las bolsas de plástico?

El uso excesivo de bolsas de plástico presenta un amplio abanico de onconvenientes. Además de la gran cantidad de energía que requiere su producción, están fabricadas a partir de derivados del petróleo y pueden tardar más de 50 años en degradarse.

Muchas de estas bolsas se desechan de forma inadecuada, lo que provoca la contaminación de ciudades, ríos y ecosistemas. Según la ONG Surfrider Europa, su presencia en los océanos es «devastadora», ya que animales como tortugas, ballenas o delfines pueden ingerirlas accidentalmente, con consecuencias fatales. Además, algunas bolsas impresas pueden contener restos de metales tóxicos.

Un caso especialmente preocupante es el de las bolsas de plástico ligeras oxodegradables, que no desaparecen realmente, sino que se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas, dando lugar a microplásticos, un problema ambiental que también afecta a la salud humana y que preocupa cada vez más a la comunidad científica. Se calcula que alrededor del 80% de los residuos que llegan al mar son plásticos, según la investigadora de AZTI, Oihane Cabezas.

Desde el punto de vista económico, también existen beneficios al reducir su uso. Según estimaciones de la Comisión Europea, la Unión Europea podría ahorrar hasta 740 millones de euros al año con una menor dependencia de estos productos. Alternativas como las bolsas reutilizables representan una opción más sostenible. Su uso prolonga la vida útil de los materiales y contribuye a disminuir la generación de residuos. Existen múltiples opciones, como bolsas de tela, lona, vidrio, acero o aluminio, así como plásticos libres de bisfenol A (BPA).

Reciclaje

Aunque muchas personas creen que las bolsas de plástico se deben tirar al contenedor de reciclaje, en realidad no es correcto hacerlo. Esto se debe a que las bolsas ligeras pueden atascar las máquinas de clasificación en las plantas de reciclaje, lo que dificulta el proceso y reduce su eficacia. Por eso, normalmente requieren puntos de recogida específicos.

«Los Puntos Limpios (en algunas zonas llamados Ecocentros, Ecoparques, Puntos Verdes, etc.) son centros de aportación y almacenamiento, selectivos, principalmente de residuos de competencia municipal que no son objeto de recogida domiciliaria y tienen el objetivo de facilitar la gestión correcta de las fracciones no ordinarias. Estas instalaciones son principalmente para uso de particulares y pequeños comercios (incluso de pequeños industriales y servicios municipales) de acuerdo con las especificaciones de las correspondientes ordenanzas municipales», detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Hay que tener en cuenta que no todos los puntos limpios aceptan los mismos residuos, por lo que es importante informarse previamente. Lo más recomendable es consultar la información en el ayuntamiento o acudir al punto limpio más cercano para confirmar qué materiales se pueden depositar. Entre los residuos que generalmente no se admiten en los puntos limpios se encuentran los residuos orgánicos, los materiales radioactivos, los residuos infecciosos, los neumáticos, los materiales explosivos o inflamables, así como los residuos sin identificar o sin segregar.

Según Ecoembes, en España hay 1.739 puntos limpios fijos en España, y 189 móviles, siendo y Cataluña en primer lugar, y en segundo Castilla la Mancha, las comunidades autónomas que más tienen.