‘Sigue la mala vida’ de Carlos Quílez: once historias reales sobre criminales españoles
Carlos Quílez es un periodista con más de 25 años de experiencia en casos de delincuencia, jueces corruptos y sucesos dignos de una o varias novelas policíacas. Siguiendo los pasos de Truman Capote, Quílez lleva años trasladando al papel las historias con las que se cruza en su día a día. En sus siete novelas, Quílez ha contado, bajo el esquema narrativo de la literatura, casos reales como la vida misma. Durante tres de ellas siguió los pasos de Patricia Bucana, su álter ego literario. En ‘Mala Vida’ se estrenó en el formato de pequeños relatos y ahora con ‘Sigue la Mala Vida’ repite el formato de aquel éxito.
Un compendio de once historias criminales reales y dos cuentos de ficción conforman esta novela de novelas. Policías, atracadores, jueces, delincuentes y toxicómanos son los protagonistas. Todos ellos expuestos ante el lector sobre un fondo gris, el gris de los perdedores, porque «la mayoría de historias de delincuencia están marcadas por el fracaso, un fracaso que no llega a ser negro, sino gris, un gris sucio y triste», comenta el propio autor a OKDIARIO.
Quílez, responsable del área de Investigación del medio Crónica Global, presenta una fascinación por aquellos personajes grises de la sociedad que, por desgracia para ellos, se convierten en muestra representativa de la criminalidad nacional.
Una criminalidad que en España engloba tanto a delincuentes de poca monta absorbidos por las drogas, como a ilustres jueces que hacen de sus despachos pequeños paraísos, sin más ley que la que ellos imponen.
Así, el autor catalán revela datos desconocidos sobre el magistrado de Barcelona, Adolfo Fernández Oubiña, un juez que «llamaba maricones a los abogados homosexuales, asesoraba a los cárteles que gestionaban el trafico de heroína de la ciudad y tenía tiempo para ver su serie preferida, El coche fantástico, en el pequeño televisor que presidía la mesa de su despacho en el juzgado».
También relata el ir y venir de un atracador que termina llorando en medio de una sucursal bancaria vacía. O la historia del que Carlos considera «‘El Vaquilla’ de Barcelona». Estos y los otros nueve relatos están regados por una gran valentía, una necesaria impertinencia y una gran capacidad de dudar. Tres cualidades que describen el trabajo de Quílez: la valentía que le empuja a «bajar a las cloacas» cuando investiga un caso, la impertinencia necesaria a la hora de denunciar los hechos y la capacidad de duda que le lleva a encontrar la justificación de cada acción y a encontrar la verdad de cada caso.
‘Sigue la Mala Vida’, ilustrado con fotografías de la fotoperiodista Nuria Puentes, no es otra cosa que la perspectiva que tiene Quílez sobre los criminales y los casos que él ha vivido de primera mano. Comprendiendo a los que viven al margen de la ley y sabiendo que en estas historias no hay buenos o malos, sólo perdedores.
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