Cultura

La RAE elegirá esta semana nuevo director con el lenguaje inclusivo y la financiación como retos futuros

La elección del nuevo director de la Real Academia Española (RAE), tras la decisión de Darío Villanueva de no presentarse a la reelección en el cargo, tendrá lugar este próximo jueves 13 de diciembre y el académico que sea elegido deberá afrontar retos futuros como el informe del lenguaje inclusivo para la Constitución o la financiación de la institución.

Darío Villanueva anunció el pasado jueves 4 de septiembre durante el primer pleno del curso que no se presentaría a la reelección en el cargo. Villanueva fue elegido en diciembre de 2014 y a finales de este año se cumplen cuatro años en el cargo.

Al puesto de director se pueden presentar todos los académicos aunque, siguiendo las normas y la tradición académica, no se proclaman oficialmente candidaturas. De acuerdo con lo recogido en los estatutos de la RAE, para la validez de la elección será necesaria la presencia de la mitad más uno de los académicos con derecho a voto.

Si nadie alcanzara ese resultado –la mayoría absoluta–, la semana siguiente, el 20 de diciembre, se realizaría una nueva votación con la participación de los presentes y ausentes con derecho a voto, en la que solo figurarán como candidatos los tres académicos más votados en la jornada electoral anterior.

Uno de los retos que debería ser inmediato es el de la elaboración del estudio sobre ‘el buen uso del lenguaje inclusivo’ en la Constitución española, encargado por el Gobierno el pasado mes de julio. Con el informe aún sin cerrar pero con una ponencia con cuatro académicos ya en marcha desde el pasado mes de julio, la aprobación en pleno podría alargarse a lo largo del mes de diciembre.

A esto se suman los retos económicos de los que ya habló Villanueva en diversas ocasiones. El director de la RAE señalaba el pasado verano en una entrevista con Europa Press que había mantenido reuniones con representantes del Gobierno para volver en 2019 al nivel de financiación estatal de antes de la crisis, a través de la comercialización de una de sus plataformas.

«Que quede claro que no estamos pidiendo un incremento de la asignación presupuestaria, porque asumimos la crisis que ha afectado a muchos, sino que el Estado adquiera licencias de Enclave y esa retribución del servicio que proporcionamos nos permita recuperar el nivel de financiación del año 2008», apuntaba entonces Villanueva.

Para los Presupuestos Generales de 2018, la Real Academia Española (RAE) recibe la misma aportación que en 2017, un total de 1,6 millones de euros –cerca de un 20% del presupuesto total de la institución, en torno a 7 millones de euros–. «En estos presupuestos no figura lo que hubiésemos querido porque no hubo tiempo de hacerlo, pero tengo la esperanza de que sí se incluyan en los próximos», decía el académico.

Muñoz Machado, uno de los favoritos

Precisamente, uno de los nombres que han sonado con más fuerza como posible director ha sido el del Premio Nacional de Historia 2018, Santiago Muñoz Machado, quien aseguraba en una entrevista con Europa Press que quien se haga cargo de la RAE «no tendrá difícil devolver el brillo económico» a la institución.

«La Academia siempre es un reto, pero tiene un valor inconmensurable y ella en sí misma es un activo monumental. Es muy fácil ponerla en valor tanto en el mercado de la política pública (en el de los Gobiernos) como en el mercado económico (de las sociedad mercantiles)», señalaba el académico.

Muñoz Machado, quien ya a principios de noviembre reconocía que sonaba su nombre «como el de otros compañeros» para ocupar el cargo de director de la RAE, matizaba no obstante que ningún académico presenta candidatura y habrá que esperar a la votación.

Además, respecto a su postura sobre el lenguaje inclusivo, matizaba que dependía «de cómo se entienda» la citada opción lingüística. «Si hay una cierta masculinización del lenguaje, porque corresponde a prácticas históricas y usos habituales, eso convendría matizarlo. Pero no soy partidario de incorporar las reclamaciones de guías de lenguaje inclusivo más radicales: si se puede evitar una excesiva masculinización en el lenguaje legal y en el oficial con alternativas más conformes a las aspiraciones de quienes critican esa situación, bienvenido sea», destacaba.