Andalucía
Base Naval de Rota

Los ingenieros no dan crédito: la muralla antiaérea de la Base Naval de Rota ya es el mayor escudo aéreo jamás visto

Quien haya seguido de cerca los últimos ejercicios de defensa aérea en España sabe que el país lleva años reforzando su capacidad de detección y respuesta ante amenazas aéreas. Pero lo que ha ocurrido esta semana con la nueva activación del Eagle Eye, ha sorprendido incluso a los propios ingenieros militares. Las operaciones desplegadas en torno a la Base Naval de Rota han dado lugar a lo que muchos ya califican como la mayor muralla antiaérea jamás montada en territorio nacional.

La magnitud del dispositivo no se entiende sin el contexto ya que el ejercicio reúne capacidades de la Fuerza Aérea y Espacial, el Ejército de Tierra y la Armada bajo un mismo paraguas, el del Sistema Nacional de Defensa Aérea. Esa integración total de sensores, radares, cazas, sistemas de misiles y una fragata de última generación, ha generado un escudo sin precedentes en el suroeste peninsular. Y lo más llamativo es que todo esto se despliega en tiempo real, coordinado desde el Base Aérea de Torrejón de Ardoz. El resultado es un nivel de cobertura, vigilancia y capacidad de reacción que difícilmente encuentra comparables en ejercicios anteriores. No es exagerado decir que este despliegue marca un antes y un después en la defensa aérea española.

La muralla antiaérea de la Base Naval de Rota ya es el mayor escudo aéreo jamás visto

La activación de esta operativa tenía como objetivo integrar todos los recursos aéreos, terrestres y navales en un único sistema. Algo muy exigente tecnológicamente ya que cada sensor y cada plataforma, ya esté en tierra, mar o aire, tiene que actuar como parte de un mismo cuerpo.

A nivel operativo, Eagle Eye permitirá mejorar la respuesta ante intrusiones aéreas, incrementar la capacidad de vigilancia y perfeccionar la disuasión. En este ejercicio han participado seis F-18 del Ala 12, que actúan como cazas QRA: aeronaves que deben estar en el aire en apenas 15 minutos cuando aparece una pista no identificada en el radar. Todo ello bajo la dirección del Mando Aéreo Operacional y el control del Mando de Operaciones.

Así se cubre el espacio aéreo andaluz

Para que este escudo antiaéreo funcione, la vigilancia debe ser constante. El Grupo Central de Mando y Control (GRUCEMAC), ubicado en Torrejón, ha sido el encargado de coordinar toda la información procedente de los Escuadrones de Vigilancia Aérea. En esta activación participaron especialmente los EVA 3 (Constantina), EVA 9 (Motril) y EVA 11 (Alcalá de los Gazules), que por su posición estratégica son capaces de cubrir prácticamente todo el suroeste peninsular y el litoral atlántico.

Por otro lado, la red de radares, unida a los sistemas embarcados y a los sensores de la Unidad de Defensa Aérea desplegada alrededor de Rota, ha servido para crear una burbuja de detección continua. De este modo, cualquier aeronave que entre en ese espacio puede ser analizada, clasificada y, si es necesario, interceptada. Para los técnicos que han visto funcionar este entramado, la palabra que más se repite es sincronización ya que todos los nodos trabajan como si fueran uno solo.

La muralla antiaérea terrestre: Patriot, Hawk, Mistral y artillería de 35/90

Una de las claves del impacto mediático y técnico de este ejercicio es el despliegue en tierra. El Ejército de Tierra ha activado la Unidad de Defensa Aérea II-73, que se distribuye entre Rota y Vejer de la Frontera. Sus sistemas forman un entramado antiaéreo en capas que sorprende incluso a quienes están acostumbrados a este tipo de operaciones.

El dispositivo integra las siguientes unidades:

En conjunto, crean lo que los ingenieros han empezado a llamar, a medio camino entre el humor y el asombro técnico, la muralla antiaérea de Rota. Nunca antes se había visto una superposición tan completa de capacidades defensivas en un ejercicio de estas características.

La Armada aporta el «ojo» naval: la fragata Méndez Núñez

Y por último, la tercera pata del escudo llega desde el mar. La fragata F-104 Méndez Núñez, reconocida por su sistema AEGIS y su avanzada capacidad de detección, opera en aguas del Golfo de Cádiz como parte del sistema integrado. La presencia de este buque convierte el dispositivo en una verdadera malla multidominio: cualquier amenaza aérea puede ser detectada desde tierra, mar o aire.

La Méndez Núñez aporta radares de largo alcance y misiles preparados para reaccionar incluso antes de que la amenaza cruce el espacio nacional. Su participación ha sido crucial porque extiende la vigilancia hacia el Atlántico y complementa las «cúpulas» de radar de los EVA. Para muchos ingenieros navales consultados, la combinación de Patriot en tierra y AEGIS en el mar es, simplemente, «la arquitectura ideal».