El escenario geodésico de Parallel Festival se convierte en el epicentro de un exclusivo terremoto musical
El prepirineo catalán acogía el pasado fin de semana el festival Parallel: una celebración a la música y a la naturaleza en forma de utopía con más de 35 horas de música centrada en los ritmos del deep techno, ambient y cierta vertiente experimental. La comunidad-familia Parallel pudo disfrutar de este evento reservado a tan solo 1000 asistentes, aforo limitado para asegurar la calidad y la comodidad del mismo.
La localización entre naturaleza y montañas que caracteriza al festival, se mudó desde Cal Companyó donde se celebraron las dos primeras ediciones por no poder asegurar la disponibilidad y preparación del espacio para las fechas previstas. El Jou Hotel a tan solo 20 minutos de distancia y también en el municipio de Guardiola de Berguedà fue el lugar elegido para esta ocasión.
En este nuevo espacio se respetó la idea de experiencia integra concurriendo zonas de acampada, descanso, comida y por supuesto el escenario geodésico ya emblema del evento. Las comparaciones son inevitables, pero la nueva ubicación cumplió con las expectativas e incluso consiguió una mayor concentración de público en la pista, que pudo disfrutar del baile con la inesperada clemencia del tiempo.
La cuidada programación de Parallel, quizá su seña más importante, se repartía entre directos difíciles de encontrar y sesiones más largas (entre 3 y 4 horas) que el formato habitual de festival en las que el artista pueda arriesgar y dejarse llevar, como en los audaces sets que realizaron Dasha Rush o Patrick Russell, cabezas de cartel de esta edición 2018.
El italiano Luigi Tozzi, productor referente del sello pionero de Deep Techno ‘Hypnus’, volvió al escenario de Parallel con un directo evocador salpicado por los incontenibles aplausos del público.
El japonés Wata Igarashi, programado para el sábado, tuvo inconvenientes en su directo que le obligaron a cambiar sus máquinas por los CDJ’s, pero siguiendo el espíritu de compromiso del festival retornó el domingo para realizar un maravilloso espectáculo, alargando la tercera y última jornada y deleitando a un agradecido público con su peculiar sonido extraterrestre.
El francés asentado en Berlín, Valentino Mora, fue una de las sorpresas más agradables del festival. Referente de la escena techno house francesa bajo otros alias, ha evolucionado hacia un nuevo sonido más conceptual e íntimo. Valentino, cofundador del sello Intercontinental Dance Organisation (IDO) junto a Matthieu Amila, escribió una parte importante de la historia del festival con una sesión impecable y profunda, casi meditacional.
El veterano Tobías, exponente del sonido Ostgut Ton, fue el encargado de cerrar esta edición de 2018 desarrollando con pericia un directo magistral y siendo casi obligado por el exigente público a hacer un bis, estirando por unos momentos la inevitable despedida hasta el próximo año.
Como muchos de sus asistentes, por no decir adeptos, esperamos con ganas la edición del próximo año para volver a sumergirnos en bosques iluminados por proyecciones y bailar entre montañas.
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