La ampliación fantasma del Parador de San Marcos de León: una década para ver concluir su reforma
El edificio con más de 800 años de historia está ligado al Camino de Santiago, con una colección artística de 500 obras
San Marcos es mucho más que un establecimiento hotelero: es uno de los grandes monumentos del Renacimiento
El Parador de San Marcos, en la ciudad de León, –5 estrellas Gran Lujo– ha sido durante décadas el establecimiento más emblemático de la red pública de Paradores y un referente turístico y patrimonial de España. Considerado entre los mejores hoteles de Europa, su prestigio se asentó tanto en la singularidad arquitectónica del edificio histórico como en su rentabilidad económica durante años previos a su gran reforma integral.
Sin embargo, el proceso de rehabilitación, que concluyó en 2020 con la inauguración de la rehabilitación del edificio histórico, ha estado lastrado por la inacción del Gobierno de Pedro Sánchez, para sacar adelante la segunda fase de ampliación y concluir su transformación.
Así, el derribo de uno de sus edificios anexos, junto a una serie de compromisos políticos del Gobierno de Sánchez —incluyendo al actual ministro Óscar López, que fuera presidente de la cadena— nunca se ha materializado. De seguir adelante la redacción y ejecución del proyecto, habrán transcurrido más de diez años hasta su fin definitivo; una demora absolutamente inverosímil.
Un parador rentable antes de la reforma
Antes del inicio de las obras, el Hostal de San Marcos registraba importantes niveles de ocupación y beneficios dentro de la red estatal. Su combinación de valor histórico, ubicación estratégica y reputación internacional lo situaba como uno de los motores turísticos de León y como un activo clave dentro del patrimonio hotelero público.
El establecimiento funcionaba a pleno rendimiento, con un edificio anexo que complementaba la capacidad del histórico conjunto monumental. Ese anexo, que no formaba parte del edificio plateresco original, permitía ampliar habitaciones y servicios sin comprometer el uso del inmueble principal.
La reforma y el derribo del edificio anexo
La reforma integral del parador supuso el cierre del complejo a finales de diciembre de 2017 y el derribo del edificio moderno existente, con el argumento de levantar en su lugar una nueva construcción más actualizada y funcional. Sin embargo, tras la demolición, el nuevo inmueble nunca llegó a ejecutarse; hoy hay al menos un jardín.
Esta situación dejó al complejo sin parte de su capacidad alojativa original, generando dudas sobre la viabilidad futura del establecimiento en términos de volumen de negocio y competitividad frente a otros hoteles de categoría similar.
Las promesas de Óscar López
En diciembre de 2020, coincidiendo con la inauguración de la primera fase de reapertura del parador, el entonces presidente de Paradores, Óscar López, realizó un compromiso público donde señaló: «Puedo garantizar que Paradores tiene una línea presupuestaria para el año que viene para un proyecto de ejecución». Sin embargo, eso no sólo no se produjo, sino que su promesa se la llevó el viento, tanto como diez años si se consuma finalmente la obra.
En esa misma intervención se aseguró que en 2021 estaría redactado el proyecto del nuevo edificio, compatible con mantener abierta la primera fase del establecimiento. La promesa generó expectativas en León, donde se esperaba recuperar la capacidad hotelera perdida y modernizar las instalaciones anexas al histórico conjunto. Así, el pasado año 2025, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, anunció –por enésima vez– la ampliación del Parador de León con un presupuesto que rondará los 30 millones de euros. Pero para ello, se deberá antes redactar el proyecto valorado en más de un millón de euros y que no estará concluido hasta bien entrado el 2027, algo realmente inverosímil hoy día.
Edificio único del plateresco
El Parador de San Marcos es mucho más que un establecimiento hotelero: es uno de los grandes monumentos del Renacimiento español y una de las obras más sobresalientes del plateresco. Su historia se remonta a los orígenes medievales del hospital de peregrinos vinculado al Camino de Santiago, eje espiritual y cultural que convirtió a León en enclave fundamental para los viajeros que se dirigían a Santiago de Compostela.
Además, hoy día se puede disfrutar del espectacular techo de Lucio Muñoz en uno de sus claustros cerrado, además de la espectacular Sala Capitular o en la Iglesia de San Marcos, el coro y sillería, único en España, en el que participó Juan de Juni. Por otra parte, al despliegue artístico que cuelga de sus paredes, 500 obras de arte, hay que sumarle las 600 piezas del mobiliario existente en el Parador.
Micromuseo de Vela Zanetti
Paradores ha destacado siempre por incorporar arte en sus hoteles. En León, esta apuesta alcanza un nivel único gracias a la obra de Vela Zanetti. Durante la etapa más relevante de la historia del parador, se encargó al artista burgalés una serie de 33 cuadros. Zanetti aceptó el encargo bajo una condición: que las pinturas permanecieran siempre en León. Su voluntad se respetó durante la reforma del parador, cuando los cuadros fueron temporalmente trasladados al Ayuntamiento de León y a la Fundación Vela Zanetti, y no como el resto de obras que fueron llevadas a un almacén. El inventario de esas obras, negado a los leoneses por Óscar López, fue finalmente revelado tras ser obligado por la justicia a hacerlo.
Hospital de peregrinos y sede santiaguista
El primitivo edificio surgió como hospital para acoger a los peregrinos jacobeos y como sede leonesa de la Orden de Santiago, institución religiosa y militar que jugó un papel esencial en la defensa de los territorios cristianos y en la protección de las rutas de peregrinación.
Aquella primera construcción medieval resultó pronto insuficiente ante la creciente importancia de la ciudad y de la propia orden. Por ello, en el siglo XVI se decidió levantar un nuevo complejo monumental acorde al poder y prestigio de la institución santiaguista.
El gran proyecto renacentista del siglo XVI
La construcción del actual edificio comenzó en las primeras décadas del siglo XVI, en pleno auge del Renacimiento español. El conjunto fue concebido como un monasterio-hospital de grandes dimensiones y como símbolo de la autoridad de la Orden de Santiago en el noroeste peninsular.
Su fachada plateresca, considerada una de las más ricas y refinadas de España, se caracteriza por su profusa decoración escultórica, relieves, medallones y elementos heráldicos que reflejan el espíritu humanista de la época. La obra se prolongó durante décadas, dando lugar a un edificio monumental que combinaba funciones religiosas, asistenciales y administrativas.
El resultado fue un conjunto arquitectónico de enorme valor artístico, comparable a los grandes palacios renacentistas europeos, pero con una identidad propia profundamente ligada a la tradición hispánica y a la estética plateresca.
De convento y hospital a historia de España
Durante los siglos siguientes, San Marcos mantuvo su papel como convento y hospital, pero también fue escenario de episodios relevantes de la historia española. Entre los más conocidos figura el encarcelamiento del escritor del Siglo de Oro Francisco de Quevedo, que permaneció recluido en el edificio durante varios años en el siglo XVII, lo que añade un capítulo literario a la memoria del monumento.
Con el paso del tiempo, el complejo sufrió transformaciones derivadas de los cambios políticos y sociales del país, incluyendo periodos de uso militar y administrativo. Aun así, su valor artístico y su imponente presencia arquitectónica lo mantuvieron como uno de los grandes hitos monumentales de León.
Siglos XIX y XX: decadencia y usos diversos
Tras la desamortización y la pérdida de funciones monásticas, el edificio atravesó etapas de deterioro y usos heterogéneos. A lo largo del siglo XIX y parte del XX albergó dependencias militares y otras funciones estatales que alteraron parcialmente su configuración interior, aunque sin borrar su monumentalidad original.
La conciencia patrimonial sobre el valor histórico y artístico del conjunto fue creciendo con el tiempo, impulsando su protección como monumento nacional y su posterior restauración integral para devolverle su esplendor renacentista.
En la segunda mitad del siglo XX, el Estado decidió integrar el edificio en la red de Paradores Nacionales, convirtiéndolo en hotel histórico de lujo. Esta transformación permitió recuperar el inmueble, restaurar su fachada plateresca y adaptar sus espacios interiores a un uso hotelero compatible con la conservación patrimonial.
La apertura como parador supuso el renacimiento del edificio, que pasó a ser uno de los establecimientos más prestigiosos de España, solo que ahora dispone de 51 habitaciones. Su singularidad radica en ofrecer alojamiento dentro de un monumento renacentista auténtico, algo excepcional incluso en el contexto europeo.
Lo último en Arquitectura
-
La ampliación fantasma del Parador de San Marcos de León: una década para ver concluir su reforma
-
Ventanas correderas: eficiencia española frente al cambio climático
-
¿Es esta la iglesia más fotogénica de España? Está hecha de ladrillo visto, y se terminó en 1999
-
El arquitecto Juan Luis Camacho, premio Rafael Manzano por su labor de rehabilitación de Chinchón
-
‘Arte Público’: jóvenes talentos al rescate del patrimonio rural en el Palacio de los Bustillo Ceballos
Últimas noticias
-
La moneda de 1 euro por la que están pagando 4.900: busca en tu cartera porque la podrías tener
-
5 comedias románticas atípicas de Prime Video que son perfectas para San Valentín
-
¿Cómo se dice nochevieja en inglés?
-
Los ingenieros no dan crédito: la muralla antiaérea de la Base Naval de Rota ya es el mayor escudo aéreo jamás visto
-
El restaurante perfecto para celebrar San Valentín en Madrid: elegante, ambiente íntimo y platos cuidados al detalle