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El paraíso donde Carlos Sobera se refugia cada verano: tiene un castillo del siglo XV y sólo 22 habitantes

Carlos Sobera es uno de los presentadores más exitosos de la pequeña pantalla

El comunicador ha encontrado su particular refugio en Burgos

Cubillos de Losa es un desconocido paraíso que te dejará sin palabras

Acostumbrado a convivir con los focos, audiencias extraordinarias y un ritmo vertiginoso provocado por la televisión, Carlos Sobera lleva años encontrando el equilibrio lejos de los platós. Mientras su imagen continúa ligada a algunos de los formatos más populares de la pequeña pantalla, el comunicador vasco mantiene intacta una tradición personal que nada tiene que ver con el espectáculo: refugiarse cada verano en una diminuta aldea burgalesa donde el tiempo parece haberse detenido.

Ese lugar es Cubillos de Losa, un pequeño núcleo rural situado en la comarca de Las Merindades que apenas supera la veintena de habitantes censados. Integrado en el municipio de Junta de Traslaloma, este enclave castellano se ha convertido con el paso de los años en el auténtico refugio emocional del presentador.

Aunque para muchos espectadores Carlos Sobera representa la imagen del éxito televisivo gracias a programas como First Dates o Supervivientes, su relación con Cubillos de Losa es mucho más profunda que la de un simple destino vacacional. Allí están las raíces familiares que han marcado buena parte de su vida y de sus recuerdos personales.

El refugio de Carlos Sobera

Nacido en Barakaldo, el presentador siempre ha mantenido un estrecho vínculo con este rincón del norte de Burgos, de donde proceden sus padres y abuelos. En ese paisaje de montañas verdes, caminos rurales y construcciones de piedra transcurrieron buena parte de sus veranos infantiles, una etapa que el propio Sobera recuerda con especial nostalgia cada vez que habla de su vida fuera de la televisión.

«Llegábamos a finales de junio a Cubillos. Oye, tengo una imagen bucólica del campo», ha declarado el comunicador mientras recordaba aquellos años de infancia en el pueblo familiar. Sus palabras describen una forma de vida completamente distinta a la actual, marcada entonces por la sencillez y el contacto directo con el entorno rural.

Paisaje de Cubillos de Losa. (Foto: Diputación de Burgos)

«El agua había que ir a buscarla a la fuente», recordaba también el presentador, evocando una época en la que el verano transcurría entre juegos al aire libre y jornadas alejadas de cualquier artificio.

La tranquilidad es precisamente uno de los grandes atractivos de este enclave burgalés. Con apenas 22 habitantes y alejado de las rutas del turismo masivo, Cubillos de Losa conserva intacta una esencia difícil de encontrar en otros puntos del país. Sus calles silenciosas, las fachadas tradicionales de piedra y la ausencia del bullicio urbano convierten la localidad en un auténtico remanso de paz.

Un pueblo espectacular

Para Carlos Sobera, que vive gran parte del año sometido a una agenda televisiva milimétrica, este paisaje representa el contrapunto perfecto a su rutina profesional. Allí desaparecen los horarios imposibles, las grabaciones y la presión constante de la audiencia. En su lugar aparecen los paseos tranquilos, las conversaciones familiares y una vida mucho más pausada.

El presentador suele compartir estas estancias estivales con su esposa, Patricia Santamarina, con quien disfruta del anonimato que proporciona la comarca burgalesa. Lejos de Madrid y de la exposición mediática habitual, el comunicador encuentra en Las Merindades la posibilidad de desconectar por completo.

Un lugar repleto de historia

El valor de este territorio no reside únicamente en su tranquilidad. La zona cuenta además con un importante patrimonio histórico y cultural que ha convertido a Las Merindades en una de las áreas más singulares de Castilla y León. Los alrededores de Cubillos de Losa conservan vestigios de antiguas calzadas romanas y restos arqueológicos que evidencian la relevancia estratégica que tuvo este valle durante siglos.

El legado medieval también permanece muy presente en el paisaje. Entre montañas y pequeños núcleos rurales se levantan antiguas fortalezas, torres defensivas y construcciones que recuerdan el peso histórico de esta comarca fronteriza. Destaca especialmente la presencia de un castillo del siglo XV que domina el horizonte y que se ha convertido en uno de los símbolos patrimoniales de la zona.

Ese equilibrio entre naturaleza e historia es uno de los aspectos que más seduce a quienes conocen el territorio. Las Merindades combina algunos de los paisajes más espectaculares del norte castellano con un patrimonio artístico de enorme valor, especialmente vinculado al románico. Iglesias, ermitas y monasterios salpican una comarca que conserva intacto buena parte de su legado histórico.

Además, la zona ofrece numerosas rutas de senderismo y espacios naturales que permiten disfrutar del entorno con absoluta tranquilidad. En un momento en el que muchos destinos turísticos sufren problemas de masificación, Cubillos de Losa representa justamente lo contrario: silencio, autenticidad y contacto directo con la naturaleza.

No resulta extraño, por tanto, que Carlos Sobera haya convertido este rincón burgalés en su refugio personal. Allí no existe la presión de la fama ni el ritmo frenético que acompaña habitualmente a las grandes figuras de la televisión. El presentador recupera en cada visita una parte esencial de su historia.