La Justicia pone fecha al nuevo juicio de Marius Borg por violación y violencia machista: todas las claves
Marius Borg Høiby ya tiene fecha para volver a sentarse en el banquillo
El nuevo juicio comenzará el 9 de febrero de 2027 y se prolongará durante 16 jornadas, hasta el 5 de marzo
La Justicia noruega revisará las acusaciones más graves, entre ellas dos delitos de violación y violencia doméstica

Marius Borg Høiby ya tiene fecha para volver a sentarse en el banquillo y afrontar de nuevo uno de los capítulos más delicados de su historia judicial. El hijo de la reina Mette-Marit de Noruega regresará a los tribunales el próximo 9 de febrero de 2027, después de que el Tribunal de Apelación haya admitido el recurso presentado por su defensa contra la condena dictada el pasado mes de junio. La vista se prolongará durante 16 jornadas, hasta el 5 de marzo, y supondrá una revisión completa de los aspectos del caso que fueron examinados en primera instancia. Una nueva oportunidad para la defensa de Marius, que insiste en su inocencia respecto a los delitos más graves, pero que también encierra un importante riesgo: la repetición del juicio podría no terminar como espera y la pena podría mantenerse o incluso aumentar.
El pasado 15 de junio, Marius Borg fue condenado a cuatro años de prisión por un conjunto de delitos que incluían dos violaciones, violencia y maltrato en relaciones íntimas y otros hechos por los que el tribunal consideró acreditada su responsabilidad. La sentencia también estableció indemnizaciones para varias de las personas perjudicadas, por un importe total que ronda los 56.700 euros. El fallo, sin embargo, no supuso una condena por todos los delitos que se habían planteado durante el procedimiento. Marius fue absuelto de otras dos acusaciones de violación y tampoco tuvo que hacer frente a determinadas reclamaciones económicas planteadas por las denunciantes. La Fiscalía, de hecho, había solicitado una pena considerablemente superior: siete años y siete meses de prisión.

La defensa no tardó en reaccionar. El mismo día en el que se conoció la sentencia, el equipo jurídico de Marius Borg anunció que recurriría el fallo al considerar que el joven es inocente de las acusaciones de violación y violencia doméstica que ha negado. Su abogado, Petar Sekulic, ha recibido con satisfacción la decisión de permitir que el caso vuelva a ser examinado por el Tribunal de Apelación. La admisión del recurso significa que no se limitarán a revisar determinados aspectos técnicos de la sentencia, sino que se celebrará una nueva vista en la que se volverán a analizar los elementos fundamentales del caso.
Y ahí aparece la gran paradoja de esta segunda oportunidad. Marius Borg ha recurrido para intentar librarse de los delitos más graves, pero la Fiscalía considera que la condena inicial fue demasiado leve. El Ministerio Público ya había defendido una pena de siete años y siete meses, muy por encima de los cuatro años impuestos finalmente por el tribunal de Oslo. Por eso, la repetición del procedimiento abre un escenario mucho más amplio de lo que podría parecer inicialmente: el Tribunal de Apelación podrá revisar las cuestiones planteadas y determinar si corresponde mantener el castigo, reducirlo o elevarlo.

Uno de los puntos centrales del nuevo juicio serán las pruebas extraídas del teléfono móvil de Marius, que tuvieron un peso determinante en la primera sentencia. Según la Fiscalía, las acusaciones más graves estaban respaldadas por vídeos encontrados en el dispositivo del propio acusado. El fiscal Sturla Henriksbø había cuestionado incluso la necesidad de celebrar un nuevo juicio, al considerar que el material probatorio existente podía ser evaluado por el Tribunal de Apelación sin necesidad de repetir todo el procedimiento. Finalmente, los magistrados decidieron admitir el recurso y volver a abrir el caso.
La nueva vista tendrá sobre la mesa no solo la cuestión de la culpabilidad, sino también la sentencia, las indemnizaciones y la restitución. El juez Frode Elgesem ha sido designado presidente del tribunal encargado de revisar el caso. A la hora de establecer una eventual pena definitiva también se tendrá en cuenta el tiempo que Marius ya ha pasado privado de libertad. El hijo de Mette-Marit lleva más de 200 días sometido a medidas restrictivas, un periodo que deberá computarse en el cumplimiento de la condena que finalmente se establezca.
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Mientras espera la nueva cita judicial, Marius continúa bajo arresto domiciliario en Skaugum, la residencia oficial de los príncipes herederos de Noruega y hogar de su madre, Mette-Marit, y del príncipe Haakon. El régimen incluye vigilancia mediante dispositivo electrónico y restricciones sobre sus movimientos. Su situación ha generado especial interés por las condiciones en las que está cumpliendo esta medida, muy alejadas de la imagen tradicional de una prisión. Según informaciones publicadas por medios noruegos, puede permanecer dentro del perímetro establecido, recibir visitas y utilizar algunas de las instalaciones de la propiedad, siempre que respete las condiciones impuestas por la Justicia.
Precisamente su presencia en el funeral del rey Harald volvió a colocarle en el centro de la actualidad de la Familia Real noruega. Marius recibió autorización para acudir a la ceremonia y apareció junto a otros miembros de la familia en la Catedral de Oslo. Su presencia llamó especialmente la atención debido a su situación judicial y a que, pese a ser hijo de la reina Mette-Marit, no forma parte oficialmente de la Casa Real. Las imágenes del funeral mostraron a Marius compartiendo espacio con otros miembros de la familia en uno de los acontecimientos institucionales más importantes de los últimos meses para la monarquía noruega.