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¿Podrá Marius Borg asistir al funeral del rey Harald de Noruega pese a estar bajo custodia?

Marius Borg
Marius Borg. (Foto: EP)
Ana Márquez

La muerte de Harald V de Noruega, este viernes 28 de agosto a los 89 años, abre ahora un periodo de duelo para la Familia Real noruega y coloca inevitablemente el foco sobre uno de sus miembros más controvertidos: Marius Borg Høiby. El hijo mayor de Mette-Marit se encuentra actualmente bajo custodia en Skaugum y sometido a vigilancia mediante una pulsera electrónica. Una situación excepcional que plantea una pregunta inevitable ante el funeral de su abuelo: ¿podrá asistir?

Por el momento no existe confirmación oficial sobre su presencia en las exequias. Sin embargo, lo ocurrido apenas unas horas antes del fallecimiento de Harald ofrece una pista importante. Marius pudo abandonar temporalmente su confinamiento este jueves para acudir al Rikshospitalet de Oslo, donde permanecía ingresado el monarca en estado muy grave. Fue fotografiado en el interior del centro hospitalario alrededor de las 10:40 de la mañana y abandonándolo poco antes de las cuatro de la tarde.

Y lo hizo sin que su situación judicial hubiera cambiado. Su abogado, Petar Sekulic, confirmó a la agencia NTB que Marius continuaba bajo custodia con control electrónico y que no se había producido ninguna modificación en este sentido. Preguntado específicamente por la visita al hospital, evitó ofrecer detalles alegando que no comentarían asuntos relacionados con su «vida privada».

(Foto: EP)

La excepción que le permitió despedirse de Harald

La clave está en que estar bajo custodia con una pulsera electrónica no significa que Marius tenga absolutamente prohibido abandonar su domicilio bajo cualquier circunstancia.

En Noruega existe la posibilidad de autorizar salidas puntuales de personas privadas de libertad cuando concurren determinadas circunstancias y siempre bajo las condiciones establecidas por las autoridades.

En el caso concreto de Marius, medios noruegos han explicado que su desplazamiento al hospital se produjo mediante lo que allí se denomina una fremstilling: una salida temporal y controlada de la custodia. De hecho, informaciones publicadas tras su visita señalaron expresamente que recibió una autorización temporal de los servicios penitenciarios para acudir al Rikshospitalet.

Esto resulta especialmente significativo de cara al funeral de Harald. La regulación penitenciaria noruega contempla permisos de corta duración cuando las razones de seguridad no lo desaconsejan y las autoridades consideran justificada la salida. En los sistemas de control electrónico, además, la persona está obligada a respetar el plan establecido por los servicios penitenciarios y las condiciones específicas que estos determinen.

Por tanto, Marius no puede decidir por sí mismo abandonar Skaugum para acudir al funeral de Harald, pero sí podría recibir una nueva autorización extraordinaria.

rey Harald
El rey Harald de Noruega. (Foto: Europa Press)

Marius se encuentra bajo unas restricciones considerables. El Tribunal de Distrito de Oslo decidió el pasado 10 de agosto prolongar durante otras cuatro semanas su prisión preventiva con vigilancia electrónica. Posteriormente, el tribunal de apelación rechazó su recurso, por lo que debe continuar bajo custodia en una vivienda situada en la finca de Skaugum.

Su libertad de movimientos es muy limitada. Según se conoció durante el procedimiento judicial, lleva un dispositivo con GPS y debe permanecer dentro de una zona previamente delimitada. Si abandona ese perímetro sin autorización, el sistema genera una alerta. Incluso sus desplazamientos dentro de Skaugum están sujetos a determinadas condiciones.

Por eso, que las autoridades permitieran que se trasladara hasta el hospital cuando el estado de Harald pasó a ser crítico demuestra que su régimen admite excepciones ante circunstancias familiares extraordinarias.

Cuatro años de prisión y una sentencia recurrida

La situación judicial de Marius Borg Høiby es especialmente delicada. El hijo de Mette-Marit fue condenado a cuatro años de prisión después de ser declarado culpable de 34 delitos, entre ellos dos violaciones y violencia en el ámbito de una relación de pareja. La sentencia ha sido recurrida y todavía no es firme.