Marius Borg apela su condena por violación mientras sigue en prisión preventiva
Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, ha presentado un recurso de apelación contra su condena
Su defensa sostiene que es inocente y busca que el Tribunal de Apelación revise los principales cargos del caso
El tribunal mantiene su encarcelamiento por riesgo de reincidencia y posible contacto con una de las víctimas

Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, ha dado un nuevo paso en el proceso judicial que lo mantiene en el centro de la atención pública del país. El joven de 29 años ha presentado un recurso de apelación contra la sentencia que lo condenó a cuatro años de prisión por diversos delitos, entre ellos dos agresiones sexuales y un caso de violencia doméstica. La decisión supone un nuevo capítulo en uno de los procesos judiciales más mediáticos de la historia reciente de Noruega.
La condena fue dictada el pasado 15 de junio por el Tribunal del Distrito de Oslo, que consideró probado que Borg era responsable de 34 de los 40 delitos por los que fue juzgado. Entre los cargos se encontraban dos delitos de violación, agresiones a una expareja, lesiones, amenazas, quebrantamientos de órdenes de alejamiento y varios delitos relacionados con el consumo y posesión de drogas. La sentencia, recogida en un documento de 127 páginas, puso fin a meses de investigación y a un juicio seguido con enorme interés por la opinión pública noruega.
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Sin embargo, Marius Borg siempre ha defendido su inocencia. Al término del proceso judicial, manifestó que no estaba de acuerdo con el veredicto y que seguiría luchando para demostrar su versión de los hechos. Cumpliendo ese propósito, sus abogados presentaron el recurso ante el Tribunal de Apelación de Oslo el pasado miércoles. Según han explicado los letrados, la apelación se centra principalmente en los dos delitos de violación y en la condena por violencia doméstica. El recurso deberá ser ahora remitido al Tribunal de Apelación de Borgarting, una de las principales instancias judiciales del país, con sede en Oslo. Aunque todavía no existe una fecha definitiva para la revisión del caso, se espera que el procedimiento pueda prolongarse durante varios meses e incluso llegar al próximo año.
Mientras tanto, Borg permanecerá en prisión preventiva. A diferencia de la sentencia principal, esta medida cautelar no será objeto de apelación por parte de su defensa. El hijo de Mette-Marit se encuentra encarcelado desde el 2 de febrero de 2026, un día antes del inicio del juicio. Desde entonces ha solicitado en varias ocasiones su puesta en libertad, pero los tribunales han rechazado todas sus peticiones.

Los jueces consideran que existe un riesgo significativo de reincidencia y temen que pueda intentar ponerse en contacto con una de las víctimas, conocida en los medios noruegos como la «mujer de Frogner». Por este motivo, han mantenido la orden de alejamiento y consideran proporcionado que continúe privado de libertad. Su situación será revisada nuevamente el próximo 13 de julio, fecha en la que la Fiscalía deberá decidir si solicita una prórroga de la prisión preventiva.
Uno de los argumentos utilizados por la defensa para solicitar su excarcelación ha sido el delicado estado de salud de su madre. La princesa heredera Mette-Marit fue sometida recientemente a un trasplante de pulmón tras el agravamiento de una enfermedad respiratoria crónica que padece desde hace años. La intervención quirúrgica generó una gran preocupación en Noruega y llevó a Borg a pedir permiso para acompañarla durante su recuperación. De hecho, las autoridades penitenciarias autorizaron una salida extraordinaria para que pudiera visitar a su madre en el hospital. La visita se desarrolló con absoluta discreción y no trascendió públicamente hasta que el propio Borg regresó al centro penitenciario. No obstante, el tribunal ha considerado que esta circunstancia familiar no justifica su puesta en libertad.
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La decisión de apelar la sentencia ha generado preocupación entre algunas de las víctimas. Nora Haukland, influencer noruega y una de las exparejas de Borg, había expresado anteriormente su temor a que el caso se prolongara en los tribunales. Tras conocerse la condena, afirmó que sentía una cierta confianza renovada en el sistema judicial, aunque reconoció el desgaste emocional sufrido durante todo el proceso. A pesar de ello, aseguró estar preparada para afrontar una nueva fase judicial si fuera necesario. En un mensaje publicado en redes sociales, afirmó que no piensa guardar silencio ni renunciar a la búsqueda de justicia. Sus declaraciones reflejan el impacto personal que este caso ha tenido en las personas afectadas y la tensión que sigue rodeando al procedimiento.
Por su parte, la Casa Real noruega ha mantenido una postura de absoluto silencio. Desde el inicio de la investigación hasta la sentencia, el Palacio Real ha evitado realizar comentarios públicos. La institución recuerda que Marius Borg no forma parte oficialmente de la Familia Real ni desempeña funciones representativas, aunque mantiene una estrecha relación personal con sus miembros. Tras conocerse la condena, la única respuesta oficial fue un escueto «sin comentarios».