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La ‘ecolojeta’ Mollà se niega a dimitir tras su fatal ocurrencia de utilizar burros para apagar incendios

La ‘ecolojeta’ Mireia Mollà se niega a dimitir tras su fatal ocurrencia de utilizar burros para evitar la propagación de incendios haciendo que comieran arbustos en el Desert de Les Palmes para hacer una especie de cortafuegos. El escándalo se ha llevado ya por delante a un director general. Puede no ser el único.

El caso de los burros anti-incendios fallecidos en el Desert de Les Palmes (Castellón) es ya un asunto de repercusión estatal. Un escándalo mayúsculo que toca toda la fibra sensible de la ciudadanía. Sin embargo, la consellera y máxima responsable de la Conselleria de la Generalitat Valenciana que aprobó la fatal ocurrencia no dimite. Mireia Mollà se aferra al cargo a pesar de las peticiones para que se vaya, del aluvión de críticas recibidas y de la perplejidad con que se sigue el asunto desde todos los puntos de la geografía española. La exigencia de dimisión no ha venido sólo de la oposición. Hasta el conocido presentador Frank Cuesta (Frank de la Jungla) hizo un vídeo criticando lo sucedido y reclamando a Mireia Mollà que se fuera. Ni por esas.

El origen del escándalo se produjo cuando la conselleria de Mireia Mollà ideó un proyecto que protagonizaron 50 pollinos. Trasladaron a los burros desde El Grao al Desert de Les Palmes (Castellón) para que esos pollinos generaran cortafuegos devorando arbustos y, con ello, se evitara la propagación de posibles incendios en ese paraje natural. El resultado fue desastroso. De los 50 burros que se querían utilizar para la ocurrencia, diez han muerto sin que, de momento, estén claras las causas.

El proyecto se ha cancelado precipitadamente. Un director general (el de Medio Natural) ha dimitido. Se ha abierto expediente al director del Parque Natural en que fallecieron los pollinos y no se descartan nuevos expedientes. Por su parte, Mireia Mollà ha registrado una solicitud para comparecer ante la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes Valencianas. Cortafuegos políticos que de poco o nada han servido a la consellera, a quien desde el Partido Popular hasta Frank Cuesta han reclamado su dimisión. Negligencia es la palabra más utilizada para ello. En el caso del PP, la petición va aún más allá: exigen que en caso de que no se produzca esa dimisión, sea el presidente de la Generalitat Valenciana el socialista Ximo Puig quien la cese.

Puig, preguntado por la muerte de los burros anti-incendio antes de que Mireia Mollà compareciera, ya se remitió a la -entonces- posterior explicación que debía dar la consellera. Una manera de dejar claro que, en el ‘caso de los burros’, él se lavaba las manos.

Ayer, Mireia Mollà compareció ante los medios junto a la secretaria autonómica Paula Tuzón y el subsecretario de la conselleria, Alfonso Puncet. Presentó las conclusiones preliminares -no finales- del expediente informativo abierto el pasado día 19. No convenció. Dijo que el proyecto de los burros anti-incendio no estuvo tutelado adecuadamente y apuntó, según la propia conselleria, a «elementos vinculados a la naturaleza y a la acción humana como desencadenantes de una infección multifactor», según las primeras conclusiones de los veterinarios.

La cantidad de interrogantes que quedan aún en el aire sobre este tema es tal que el Partido Popular ha remitido a las Cortes Valencianas una batería de 10 solicitudes de documentación y ha reclamado respuestas a otras 18 preguntas que han quedado en el aire y que afectan tanto a permisos como a otras consideraciones, como los propios informes veterinarios.

Mientras tanto, Mireia Mollà sigue como consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, una enumeración que agobiaba a Frank Cuesta en su vídeo viral sobre el caso de los burros. Mireia Mollà pertenece a la cuota de Compromís en el Gobierno valenciano, por lo que en teoría, para cesarla, debiera haber un acuerdo entre los socialistas, Podemos y la propia formación nacionalista, que son los tres partidos del Gobierno valenciano. Y ese acuerdo parece lejano. Tampoco Mónica Oltra, políticamente muy debilitada tras el escándalo de la menor abusada y su polémica con el Sindic de Greuges, parece que pueda plantearle que deje el cargo. La oposición y la calle no cesan: exigen su dimisión.