Energías renovables

Suena extraño, pero la ciencia lo avala: Alemania hunde bolas gigantes de hormigón en el mar para generar energía

Energía
Instalación de una de las esferas del primer prototipo. Foto: StEnSea.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Hoy, el almacenamiento de energía es el eslabón débil de la revolución renovable. Los paneles solares generan electricidad de sobra al mediodía, los parques eólicos producen más de lo que la red puede absorber en noches de tormenta, pero esa energía sobrante se pierde si no hay dónde guardarla. Las baterías de litio son la solución, pero su coste y límites las hacen inviables.

El Instituto Fraunhofer IEE de Alemania lleva más de una década trabajando en una alternativa que usa uno de los materiales más baratos y resistentes del planeta: el hormigón. Su proyecto, bautizado como StEnSea (Stored Energy in the Sea), ha pasado ya por las fases de laboratorio y de prototipo, y en 2026 se prepara para su primera prueba en el océano abierto.

Las esferas de hormigón que generan energía en el fondo del mar

El sistema es, en esencia, una versión submarina de la central hidroeléctrica de bombeo: la misma tecnología que lleva décadas almacenando energía en embalses de montaña, trasladada al fondo del océano.

Cada esfera es una estructura hueca de hormigón con nueve metros de diámetro y unas 400 toneladas de peso. En su interior aloja una turbina y una bomba conectadas a la red eléctrica desde la superficie.

El mecanismo tiene dos fases. Cuando hay excedente de energía renovable (un parque solar al mediodía, un campo eólico en una noche de tormenta) esa electricidad sobrante se usa para bombear el agua del interior de la esfera hacia fuera. La esfera queda vacía mientras el océano presiona sobre ella desde todos los lados.

Cuando la red necesita energía, se abre una válvula. En ese preciso momento, el agua entra con fuerza impulsada por la presión del mar a esa profundidad, hace girar la turbina y genera electricidad. El ciclo completo tiene una eficiencia de entre el 75 y el 80 por ciento, comparable a la de las mejores baterías de litio comerciales.

A diferencia de la hidroeléctrica convencional, el sistema no necesita montañas, ríos ni embalses de agua dulce. Solo costa y profundidad suficiente.

¿Por qué la profundidad óptima de este proyecto alemán para generar energía está entre 600 y 800 metros?

Los investigadores del Fraunhofer IEE no eligieron esa franja al azar. Entre 600 y 800 metros se da la proporción óptima entre tres variables: la presión del agua (que es lo que impulsa la turbina), el peso necesario de la esfera para soportarla y el grosor mínimo de las paredes de hormigón que garantice la integridad estructural.

Por encima de ese rango, la esfera tendría que ser más gruesa y costosa; por debajo, la presión no genera suficiente energía para hacer el sistema rentable.

Los costes de almacenamiento estimados son de 4,6 céntimos por kilovatio hora, muy por debajo de la mayoría de tecnologías de batería actuales. La inversión inicial se calcula en 1.354 euros por kilovatio de potencia y 158 euros por kilovatio hora de capacidad.

La vida útil de la esfera es de entre 50 y 60 años. En tanto, las turbinas y generadores del interior habría que sustituirlos cada veinte años.

De un lago alemán al océano de California

La primera prueba del proyecto no se realizó en el mar, sino en el lago Constanza, en la frontera entre Alemania, Austria y Suiza. El prototipo funcionó dentro de los parámetros previstos y abrió la puerta a la siguiente fase.

La instalación prevista para 2026 se llevará a cabo frente a Long Beach, en Los Ángeles, donde la esfera de nueve metros de diámetro tendrá una potencia de 0,5 megavatios y una capacidad de almacenamiento de 0,4 megavatios hora.

El proyecto cuenta con 3,4 millones de euros del Ministerio Federal de Economía y Protección Climática de Alemania y 4 millones de dólares del Departamento de Energía de Estados Unidos. Si los resultados son satisfactorios, la siguiente esfera tendrá 30 metros de diámetro, lo que multiplicaría por 27 la capacidad del prototipo.

La escala del potencial es difícil de ignorar. Los investigadores calculan que, a nivel global, el sistema podría alcanzar una capacidad de 817.000 gigavatios hora, suficientes para abastecer con energías limpias durante un año a 75 millones de hogares europeos.

Y aquí, la limitación no es técnica, sino geográfica. El proyecto solo funciona donde la profundidad y la geología del fondo marino sean adecuadas. Hay miles de kilómetros de costa mundial que cumplen esa condición.

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