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Es posible que la Tierra sobreviva a la muerte incandescente del Sol: un nuevo estudio refuta una predicción anterior

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Erupciones solares
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Un nuevo estudio refuta una predicción anterior, es posible que la Tierra sobreviva a la muerte incandescente del Sol. La ciencia nos sorprende en cada intento de predicción que puede cambiarlo todo por momentos, tenemos por delante una situación del todo inesperada que puede convertirse en el un apocalipsis que quizás no será tan rápido como pensábamos. La capacidad del ser humano para adaptarse a los cambios puede ser total, pero también la del planeta en el que vivimos.

Somos conscientes que las circunstancias que favorecen la vida en esta parte del universo pueden variar por momentos. Son parte de una casualidad que ha dado vida, un Sol, o estrella lo suficientemente potente para que un planeta pueda sobrevivir. Teniendo en cuenta que es la propia naturaleza que puede darnos más de una sorpresa con ciertos cambios que, sin duda alguna tocará empezar a visualizar de una manera muy diferente. Los expertos están empezando a darnos más de una sorpresa inesperada con ciertos ingredientes que quizás hasta la fecha nadie hubiera ni imaginado. La Tierra puede sobrevivir a la muerte incandescente del Sol, no se irá con él con esta nueva predicción.

Un nuevo estudia refuta una predicción anterior

Cada vez más tenemos estudios que pueden ayudarnos a conocer el futuro. Parece imposible, pero en realidad, estamos ante un cambio de tendencia que, sin duda alguna, podría convertirse en la antesala de algo más. De un giro radical que hasta la fecha no sabíamos que podríamos tener y que, sin duda alguna, acabará marcando la diferencia.

El ser humano es capaz de comprender un poco mejor todo lo que le rodea y podría acabar siendo lo que nos hará ver el mundo con otros ojos. En especial cuando descubrimos que estamos ante un universo que sigue sus propias normas que quizás no terminamos de conocer del todo.

Lo que hace unos años era una realidad que difícilmente podría ser de otra forma. La dependencia de un Sol que no sólo ilumina nuestros días o es esencial para que la naturaleza sea capaz de dar y albergar vida, sino que hay mucho más detrás de él.

Estamos ante un cambio de tendencia dentro de la propia ciencia que nos sitúa un paso por delante. Con el final de un sol incandescente no se terminará la humanidad, sino que la Tierra seguirá su curso, aunque con la vida en este planeta pendiente de un hilo.

La Tierra puede sobrevivir a la muerte incandescente del Sol

Los expertos de Hicom nos explican que: «Estudios previos han concluido, en general, que este proceso acabará atrayendo a la Tierra hacia el Sol. Sin embargo, al mismo tiempo, el Sol, al envejecer, perderá grandes cantidades de masa a través de los vientos estelares. A medida que la estrella expulsa material, su atracción gravitatoria se debilita, lo que permite que las órbitas planetarias se alejen cada vez más. Por lo tanto, predecir el futuro de la Tierra se reduce a determinar qué efecto es más fuerte: la atracción hacia el interior provocada por las fuerzas de marea o el empuje hacia el exterior causado por la pérdida de masa. Los investigadores retomaron el problema utilizando modelos más sofisticados de fuerzas de marea desarrollados en los últimos quince años. Estos cálculos actualizados sugieren que las estrellas gigantes disipan la energía de marea con menos eficacia de lo que indicaban las estimaciones anteriores. En resumen, el Sol del futuro podría ser menos eficaz a la hora de atraer la Tierra de lo que los científicos creían. El equipo también investigó cuánta masa es probable que pierda el Sol durante las etapas finales de su evolución. Para mejorar sus estimaciones, estudiaron las observaciones de L2 Puppis, una estrella cercana en proceso de envejecimiento que a menudo se describe como un atisbo del futuro del Sol».

Siguiendo con la misma explicación: «Al analizar este análogo estelar, los investigadores obtuvieron datos actualizados sobre la rapidez con la que las estrellas similares al Sol pueden expulsar materia hacia el final de su vida. Al combinar la física revisada de las fuerzas de marea con las estimaciones modernas de la pérdida de masa, el equilibrio cambió significativamente. Sus simulaciones mostraron que la órbita de la Tierra podría expandirse lo suficiente como para mantenerse fuera del tamaño máximo del Sol tanto durante la fase de gigante roja como durante la fase ABG. En estos escenarios, Marte también sobrevive, mientras que la estrella en expansión engulle sucesivamente a Mercurio y Venus. Los resultados del estudio sugieren que unos efectos de marea más débiles de lo esperado, combinados con una pérdida de masa significativa del Sol, podrían darle a la Tierra la oportunidad de evitar el destino infernal predicho por estudios anteriores. Sin embargo, esto no significa que la vida seguirá prosperando en la Tierra dentro de miles de millones de años. La intensa radiación solar de entonces probablemente hará que el planeta sea inhabitable».

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