El nuevo destino de moda para escapar del turismo masivo del Mediterráneo: Madeira
No se ve ni un turista y los hosteleros se echan las manos a la cabeza: esta popular isla europea está prácticamente vacía
La isla mediterránea con ciudad amurallada Patrimonio de la Humanidad, aguas transparentes y calas paradisíacas

Algo le pasa a la gente con el Mediterráneo que sus islas parecen haberse transformado en una meca estival. Vale que, a ojos de quien plantea unas vacaciones, las costas de este mar sean objetivamente perfectas por esa mezcla genuina de vida, ocio y paisaje. Sólo las Baleares reciben cerca de dos millones de turistas en un solo mes, y eso hace que se esté volviendo un destino tan caro como masificado. Tal situación está provocando que tengamos que mirar hacia nuevas fronteras para poder encontrar destinos a la altura. Si giramos la cabeza del este al oeste de la península, encontramos una isla donde poner el foco esta temporada: Madeira. Realmente es un archipiélago formado por cuatro islas, pero ponemos el foco en la isla principal, conocida por su vino del mismo nombre y su clima subtropical cálido.
El verano va de islas. Psicológicamente, tiene cierto sentido acudir a estos reductos de tierra rodeados por una gran masa del mar. Está quien defiende que la sensación de viajar a un punto aislado hace mella en el nivel de desconexión durante las vacaciones. Y por eso cada vez más personas eligen estos lugares para viajar durante el verano. Viendo las estadísticas del INE, sólo a nivel nacional, el conjunto de nuestras islas Baleares y Canarias registró el año pasado la llegada de más de 16 millones de turistas internacionales durante los 12 meses.

Cerca de estas segundas se encuentra la isla de Madeira. Pertenece a Portugal desde el siglo XV y se encuentra encima de las islas Canarias. De hecho, hay muchos trazos de esta isla que recuerdan a Tenerife, isla con la que guarda aproximadamente 470 kilómetros de distancia. Claro que Madeira es una isla auténtica, conocida como la Perla del Atlántico por todas las sorpresas que aguarda en su interior y por dos puntos principales. El primero, ser la isla donde nació Cristiano Ronaldo, de hecho, el paseo marítimo de su ciudad principal guarda una estatua del delantero.
También por su aeropuerto, cuya pista construida en pilares que van sobre el agua se ha valido la fama internacional de ser una de las pistas de aterrizaje más complejas del mundo. Se dice que los fuertes vientos del Atlántico hacen que sea un reto para quienes viajan en avión llegar a este destino, pero la realidad al acercarte sobrevolando las costas de esta encantadora isla difiere mucho de su negra leyenda. Por cierto, aunque tradicionalmente era conocido como Aeropuerto de Funchal, desde 2017 tiene el nombre oficial de Aeropuerto Internacional Cristiano Ronaldo, en honor al jugador.

Son estos vientos y su clima los que confieren a la isla de Madeira un clima subtropical templado y primaveral todo el año, con temperaturas que siempre se mantienen en torno a los 15 y los 25 grados. Esto hace que cualquier momento del año sea oportuno para visitar la isla, pero lo que la hace especialmente impresionante son los contrastes que marcan su terreno.
En un solo día en Madeira puedes estar perdiéndote en bosques que cubren sus grandes montañas, recorriendo acantilados interminables, lagunas de interior, pueblos encantadores o bañándote en piscinas naturales completamente paradisíacas. Bien sea para un viaje de pocos días, de una semana o de varias semanas, te proponemos unos planes, unos lugares y unas fechas que debes tener apuntadas si has planeado una escapada a la isla de Madeira.
Funchal
Como capital de la isla, y ubicación del aeropuerto, Funchal será tu primer contacto con la isla de Madeira. La polivalencia de este lugar hace que, tanto por tierra como por mar, puedas disfrutar de auténticas joyas visuales. Claro que una de las paradas que todo el que va realiza es ir a visitar la estatua que la ciudad dedicó a su personaje más célebre: Cristiano Ronaldo. Puede ser un buen punto de partida para andar por el paseo marítimo e ir a visitar el famoso Jardín Botánico de Madeira; uno de los más importantes de la ciudad y por el que se conoce como el jardín portugués a este lugar.

Acércate al barrio de Monte y ahí podrás observar la cuesta que desciende hasta Livramento, donde podrás montar en las famosas carreras de carretas. Esta particular forma de descender la cuesta se originó a mediados del siglo XIX y terminó asentándose como uno de los atractivos turísticos más singulares y destacados de Funchal. Incluso encuentran en un punto de la cuesta su propio museo, donde podrás observar fotografías antiguas sobre esta particular forma de descender la ciudad.

Dos pueblos pesqueros sin igual
Câmara de Lobos es un tradicional puerto pesquero conocido por el particular paisaje de este emplazamiento. El pueblo se encuentra en la falda de un acantilado adornado por terrazas de cultivo que desembocan en un encantador pueblo. Aquí, su estampa supone un claro ejemplo de la tradición pesquera de la isla, donde encontrarás el puerto lleno de las xavelhas, conocidas así a las barcas utilizadas tradicionalmente para la pesca.

Otro pueblo pesquero excepcional es Ponta do Sol. Pasarás para llegar por uno de los rincones más instagrameables de la isla: Cascada de los Ángeles. Es una espectacular cascada que parte de la montaña para rociar la carretera. Esta estampa y la búsqueda de la foto perfecta hacen que muchas veces encuentres coches detenidos en medio de la carretera y eso hace que el tramo pueda ser un poco más complicado de lo habitual.
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Ver la isla desde las alturas
Madeira presume de una orografía singular que hace que muchas veces las carreteras se sientan como auténticas montañas rusas. A su vez, esta condición hace que las alturas sean el mejor lugar desde donde observar su silueta. Hay varios puntos que abarcan tanto los paisajes marítimos como los de costa. Uno de ellos es el Pico del Arieiro, el tercero más alto de la isla. Un día despejado regala a quienes van unas vistas completamente excepcionales.
El más alto se encuentra en el Pico Ruivo, a 1862 metros de altitud. Este lugar es uno de los más visitados de la isla, porque tanto las vistas como el plan de llegada hasta este lugar regalan a los visitantes dos grandes experiencias. Pero debes tener en cuenta que hay dos formas de llegar a este mirador: bien por la ruta corta por el sendero Vereda do Pico Ruivo, que te llevará alrededor de 45 minutos, o desde Pico Areeiro. Esta segunda es más complicada y requiere de una mayor preparación física.

El mayor observatorio del contorno litoral se encuentra en el Mirador de Cabo Girão, una plataforma de cristal que te permite ver el mar desde una altura de 550 metros. Y, por si tienes alguna duda sobre la altura real, el propio mirador ya tiene una placa donde te lo indica. También el Teleférico das Achadas da Cruz es una experiencia recomendada para los menos aprensivos con las alturas, ya que desciendes desde lo alto de un acantilado a una encantadora playa.

Fanal Forestry Station
Hay muchos lugares de montaña, como hemos podido enumerar, pero hay una llanura en el interior de la isla que merece la pena visitar. Se trata de la Fanal Forestry Station. Es uno de los pocos bosques naturales de laurisilva que quedan en Europa y puede visitarse aquí en Madeira.
Todos buscamos buen tiempo en vacaciones, pero un día de niebla o que el sol no recompense las visitas por la costa es cuando mejor se puede apreciar esta estampa. Sombría, onírica, recrea un mundo de fantasía que se pierde entre pantanos y que parece emerger del imaginario de los hermanos Grimm.

Santana
De entre todos los pueblos de este lugar, hay uno cuyo encanto se lleva la palma. Todo el que busca algo de información sobre la isla se ha topado con la estampa de las casitas triangulares del pueblo de Santana. Incluso si ya has estado, pero no has podido visitarlo, habrás visto la reinterpretación de estos particulares hogares en todas las tiendas de souvenirs, bien sea en imanes, figuritas o cualquier otra interpretación.

Llegar a Santana equivale a adentrarte en el municipio más tradicional de la isla. Se fundó en el siglo XVII y debe su nombre a la capilla de Santa Ana que se encuentra en este municipio. Y esas casitas, denominadas las Palhoças, son precisamente la representación de los hogares tradicionales de los agricultores que hoy forman un museo al aire libre en el Núcleo de Casas Típicas.

Como casi en cualquier rincón de la isla, también puedes aprovechar tu visita a Santana para hacer senderismo. Aquí te encontrarás un conjunto de valores paisajísticos y naturales de gran interés; tanto que desde 2011 Santana es Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Y cerca de este lugar se encuentra la Reserva Natural de Rocha do Navio.