Descubrimiento asombroso de los geólogos: la Luna pudo crear el campo magnético de la Tierra gracias a un océano de magma oculto en su interior
Mientras seguimos empeñados en conquistar la Luna, continúan surgiendo nuevos descubrimientos que demuestran que la Tierra tal y como la conocemos sería imposible sin nuestro satélite.
Y este fenómeno va mucho más allá de las mareas, ya que un nuevo estudio científico ha demostrado que la Luna pudo actuar sobre el núcleo líquido terrestre y sobre un océano de magma basal situado en el manto sólido durante la creación de la Tierra primitiva.
Es decir, gracias a la Luna hubo un mecanismo que alimentó la geodinamo primitiva de la Tierra, una pieza fundamental para entender cómo nació y se sostuvo el antiguo campo magnético de nuestro planeta.
La Luna ayudó a crear el campo magnético de la Tierra primitiva, según la geología
El campo magnético terrestre nació del movimiento del fluido en el núcleo metálico líquido y lleva activo miles de millones de años. El problema está en explicar qué fuente de energía lo sostuvo antes de que empezara a crecer el núcleo interno.
El estudio Resonant lunar tides of Earth’s core and basal magma ocean, firmado por Murray B. C. Kiernan, Hamish C. F. C. Hay, David W. Rees Jones, James F. J. Bryson y Richard F. Katz, podría haber dado con la pieza que faltaba. Nada más y nada menos que la Luna.
La hipótesis es que, en una etapa temprana, el núcleo terrestre pudo estar cubierto por un océano basal de magma. No sería un océano en la superficie, sino una capa profunda bajo el manto sólido.
En ese sistema había dos fluidos distintos: el núcleo metálico líquido y el océano de magma. Entre ambos había una frontera provocada por las diferencias de densidad. Ahí es donde entra en juego nuestro satélite.
Según el modelo geológico, las mareas lunares no actuarían sólo deformando una envoltura exterior, sino sobre esa separación entre las capas profundas. Esto es una nueva prueba de la importancia que tiene la Luna para la Tierra.
Un océano de magma cambió las mareas del interior terrestre gracias a la Luna
El estudio ha desarrollado una teoría para las mareas lunares en un sistema formado por un núcleo y un océano basal de magma. En lugar de tratar el interior terrestre como un bloque deformado desde fuera, el modelo se centra en la interacción entre dos capas fluidas inmiscibles.
Gracias a ello los geólogos transforman la frontera entre el núcleo y el magma profundo en una zona sensible al tirón gravitatorio de la Luna. Cuando la frecuencia de esa fuerza coincide con la frecuencia natural del modo interfacial, aparece una resonancia.
Es decir, si el ritmo de la marea encaja con el ritmo propio de esa frontera interna, el movimiento pudo intensificarse. Además, la viscosidad evitó que la respuesta fuera ilimitada.
Por ello los geólogos no están defendiendo que todo fuera una simple sacudida ni que la acción lunar actuase como una máquina perfecta, sino una dinámica física con frenos, retrasos y zonas de disipación.
El modelo lunar que puede explicar la geodinamo primitiva terrestre
Lo más llamativo del estudio son las predicciones que realiza sobre las consecuencias de la Luna en el campo magnético de la Tierra primitiva.
Por ejemplo, cerca de la resonancia, el sistema elevaría la elipticidad en la frontera del núcleo, la velocidad del flujo interno, el número de Reynolds magnético y los indicadores de inestabilidad.
Esto significa que el movimiento del núcleo podría intensificarse en condiciones concretas. Y ese movimiento es precisamente el ingrediente físico que permite hablar de acción de dinamo.
De confirmarse, abriría una puerta para entender un periodo difícil de explicar en la historia de la Tierra. Y es que seguimos sin saber cuáles eran las fuentes de potencia mecánica que sostenían la geodinamo antes del crecimiento del núcleo interno.