Ciencia
Misterios

Ni los barcos ni las tormentas: el mayor misterio de las Bermudas es cómo siguen en el mar tras 31 millones de años

  • Betania Vidal
  • Redactora y analista de contenidos SEO especialista en bienestar, psicología, traducción, creación de sitios web y liderazgo de proyectos online.

Cuando piensas en las Bermudas, lo normal es que te vengan a la cabeza desapariciones extrañas, brújulas que fallan y tormentas misteriosas. Durante décadas, el foco ha estado ahí, pero hay otro enigma que poco tiene que ver con barcos ni con aviones.

Este misterio se halla bajo el océano. Las Bermudas llevan más de 31 millones de años sin actividad volcánica y, aun así, siguen elevadas en mitad del Atlántico, cuando según las reglas básicas de la geología ya deberían haberse hundido poco a poco.

Eso es lo que intenta explicar un estudio reciente publicado en la revista científica Geophysical Research Letters, que se centra en lo que hay bajo la corteza oceánica y plantea una explicación muy distinta a las teorías clásicas sobre islas volcánicas.

Lo más llamativo del hallazgo bajo las Bermudas

Las Bermudas son de origen volcánico, pero no encajan bien en los modelos habituales. En otras islas oceánicas, cuando cesa la actividad volcánica, el terreno acaba perdiendo altura con el paso de millones de años.

La clave parece estar en una estructura rocosa inesperada. Bajo el archipiélago, los investigadores han identificado una capa de roca de unos 20 kilómetros de grosor, aproximadamente el doble de lo que se observa en islas similares. No está en la superficie ni en el manto profundo, sino dentro de la propia placa tectónica.

Lo extraño no es solo su tamaño, sino su densidad. Esta capa es ligeramente menos densa que el material que la rodea, de modo que actúa como una especie de soporte, manteniendo elevada la corteza sobre la que se asientan las islas.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron ondas sísmicas generadas por grandes terremotos lejanos. Al atravesar distintas capas del subsuelo, estas ondas cambian de velocidad. Ese cambio permitió detectar límites claros y reconstruir la estructura hasta unos 50 kilómetros de profundidad.

Todo apunta a que esta capa se formó hace entre 30 y 35 millones de años, cuando las Bermudas todavía eran volcánicamente activas. En ese momento, material del manto pudo quedar atrapado y solidificarse en una posición poco habitual, creando esta base anómala.

Qué implica este descubrimiento en las Bermudas

Este hallazgo no solo explica por qué las Bermudas siguen donde están. También obliga a replantear cómo se forman y evolucionan algunas islas oceánicas, sobre todo en zonas que no encajan con la idea clásica del calor activo bajo el manto.

Además, conecta con investigaciones previas que ya habían detectado algo raro en las rocas del archipiélago. Algunas contienen cantidades inusualmente altas de carbono, procedente de grandes profundidades. Ese material podría haberse incorporado al manto durante la formación del supercontinente Pangea, hace cientos de millones de años.

El Atlántico es un océano relativamente joven en términos geológicos. Eso podría explicar por qué ciertas regiones, como las Bermudas, se comportan de forma distinta a lugares más estudiados como Hawái o Islandia.

Ahora los investigadores están analizando otras islas para comprobar si este tipo de estructura existe en más puntos del planeta o si las Bermudas son un caso excepcional.

Al final, otro gran misterio en torno a las Bermudas estaba oculto bajo la superficie, sosteniendo a unas islas que nunca encajaron del todo en los libros de geología.