Ciencia
Espécimen diminuto

Hallazgo histórico de la paleontología española: aparece en Burgos el dinosaurio más pequeño del mundo

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Paleontólogos españoles acaban de revelar información sin precedentes tras el estudio detallado de unos restos localizados en la provincia de Burgos. Este descubrimiento presenta a un animal cuyas dimensiones contradicen lo que solemos imaginar al pensar en dinosaurios. Se trata de un ejemplar único que habitó la zona de Salas de los Infantes hace aproximadamente 125 millones de años.

Este dinosaurio destaca precisamente por su singular tamaño. Gracias al espécimen, los investigadores han profundizado en cómo evolucionaron estas especies durante el Cretácico Inferior. La relevancia del hallazgo, además de su inusual tamaño pequeño, es la complejidad anatómica que presenta a pesar de su fisonomía compacta.

Un dinosaurio de apenas cuatro kilos revoluciona la ciencia en España

El ejemplar, bautizado oficialmente como Foskeia pelendonum, se trata del dinosaurio más pequeño del mundo dentro de su linaje de herbívoros corredores. Según el estudio académico publicado en la revista especializada Papers in Palaeontology, este animal medía solamente 60 centímetros de largo y unos 30 centímetros de altura. Su peso, que apenas alcanzaba los 4 kilos en la edad adulta, lo asemeja a un gato adulto doméstico.

Este hallazgo español se produjo originalmente en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo, aunque ha sido ahora cuando la investigación liderada por Paul-Emile Dieudonné, paleontólogo del CONICET (Argentina) en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) y primer autor del trabajo, reveló su verdadera identidad.

«Foskeia significa ‘recolector de alimentos liviano’, y por el lado de pelendonum, es un nombre dado en honor a una tribu celtibera prerromana encontrada en la región. Los restos fueron hallados por Fidel Torcida Fernández-Baldor en el año 1998, quien es ahora director del Museo de Salas de los Infantes, lugar donde actualmente se resguarda dicho material», indica  Dieudonné.

Construcción 3D del cráneo de Foskeia pelendonum. Crédito: Emiliano Zeballos. (CONICET)

A pesar de su fragilidad aparente, los restos indican que el Foskeia pelendonum poseía un cráneo altamente especializado. Contaba con una estructura mandibular diseñada para ejercer una fuerza de mordida considerable en la zona posterior, ayudada por un diente único en forma de tridente.

Sus extremidades largas y gráciles sugieren que era un corredor ágil, adaptado perfectamente para escabullirse entre la vegetación de los bosques tropicales que cubrían Burgos en aquella época.

Un hallazgo sin precedentes para la evolución

La investigación, que ha contado con la colaboración de instituciones como la Universidad de La Laguna y el Museo de Salas de los Infantes, aclara vacíos temporales en el árbol genealógico de los ornitisquios. Al analizar la microestructura ósea, los científicos confirmaron que el ejemplar de mayor tamaño era un adulto sexualmente maduro, descartando que se tratara de una cría de otra especie mayor.

Este pequeño herbívoro ayuda a conectar linajes europeos con especies de lugares tan remotos como Australia. Según el estudio difundido por Phys, su existencia demuestra que la miniaturización no supuso una simplificación evolutiva. Al contrario, el Foskeia pelendonum presentaba una anatomía que obliga a reestudiar las conexiones biogeográficas entre los hemisferios norte y sur en el pasado remoto.