Los geólogos no dan crédito: descubren un misterioso círculo rocoso en el desierto del Sáhara que parece de otro planeta

Uno de los misterios más fascinantes de la Tierra es la formación de Jabal Arkanu, situada en el desierto del Sáhara, modelada a lo largo de millones de años. Esta estructura presenta enormes anillos de piedra que destacan por su simetría y tamaño, lo que llevó durante años a pensar que podría tratarse del impacto de un meteorito. Sin embargo, estudios geológicos más recientes y observaciones satelitales de la NASA han demostrado que estas formaciones se habrían creado por la actividad interna de la Tierra, con ascensos de magma y posteriores procesos de erosión.
El resultado es un complejo compuesto por rocas ígneas como basalto y granito, además de capas de arenisca y caliza. Sus cumbres alcanzan aproximadamente 1.400 metros sobre el nivel del mar, elevándose cientos de metros sobre el desierto que las rodea. Las formaciones volcánicas circulares, las dunas de arena, los valles secos y las zonas de vegetación dispersa se combinan para formar un paisaje natural único que refleja la interacción de la geología, el clima y la historia humana.
El misterioso círculo en el desierto del Sáhara
El monte Arkanu se encuentra en una zona remota del desierto del Sahara. Se caracteriza por su estructura circular, formada por anillos de roca superpuestos. Alcanza una altura de aproximadamente 1400 metros sobre el nivel del mar, unos 800 metros por encima de las llanuras arenosas circundantes, lo que le confiere una presencia visual inconfundible cuando se observa desde la órbita terrestre.Su estructura geológica está formada por rocas ígneas como el basalto y el granito, mientras que al norte aparecen formaciones sedimentarias de arenisca, caliza y cuarzo, que forman una especie de «cubierta geológica» sobre parte de la formación.
Las interpretaciones iniciales sugerían que la formación fue causada por el impacto de un meteorito, pero los estudios geológicos de campo, publicados por la NASA, confirmaron que el nonte Arkanu es de origen terrestre y volcánico. Las explicaciones científicas indican que el magma ascendió varias veces a través de la corteza terrestre, filtrándose entre rocas antiguas, lo que dio lugar a la formación de una serie de anillos superpuestos. «Las repetidas intrusiones de magma han dado lugar a la formación de anillos superpuestos, cuyos centros están orientados aproximadamente hacia el suroeste», explica el Observatorio Terrestre de la NASA.
El monte Arkanu está situado en una de las regiones más secas de la Tierra, donde los datos científicos basados en mediciones del TRMM indican que las tasas de precipitación en el sureste de Libia y las zonas vecinas no superan los 1 a 5 milímetros por año, mientras que en algunas zonas cercanas apenas alcanzan entre 5 y 10 milímetros por año. A pesar de estas condiciones extremas, los investigadores observaron una cobertura vegetal dentro y alrededor de la formación rocosa, que incluía hierbas, arbustos y, ocasionalmente, árboles dispersos.
La NASA atribuye este fenómeno al efecto de elevación orográfica, en el que la altura de las montañas empuja el aire hacia arriba y lo enfría, lo que permite la formación de nubes débiles y precipitaciones muy limitadas. Las sombras que proyectan las altas paredes rocosas también contribuyen a reducir la intensidad de la radiación solar, creando entornos más propicios para la supervivencia de las plantas en comparación con las dunas de arena circundantes.
«Inicialmente se pensó que la Estructura de Richat se debía a un impacto, ya que los meteoritos de gran tamaño suelen producir formaciones circulares en la superficie terrestre. Sin embargo, estudios geológicos del Ojo del Sáhara revelan que en realidad se trata de un domo geológico elevado , también conocido como anticlinal abovedado. Con el tiempo, las diferentes tasas de erosión entre los distintos tipos de roca en la parte superior expuesta del domo dieron lugar a la formación de crestas circulares conocidas como cuestas. Los distintos tonos de color en la imagen revelan las diferentes rocas sedimentarias e ígneas expuestas en la estructura y el paisaje», explica la NASA.
Hallazgos arqueológicos
Además de su importancia geológica, el monte Arkanu y sus alrededores tienen un gran valor arqueológico, ya que se han encontrado inscripciones rupestres (dibujos en roca o «petroglifos») en zonas cercanas como el monte Al-Uwaynat. Estos grabados muestran imágenes de animales como vacas y jirafas, junto con figuras humanas, lo que indica períodos históricos en los que la región era más húmeda y florecían las actividades de pastoreo.
Según un trabajo publicado por el investigador Andras Zborai en «Estudios sobre el arte rupestre en el desierto», estos dibujos se encuentran entre las evidencias más comunes de antiguos períodos de pastoreo en la región. Asimismo, informes de principios del siglo XX también documentaron el uso de estas formaciones como refugios naturales para los pastores, donde se utilizaban para proteger a los rebaños de ganado de las duras condiciones del desierto, e incluso, en ocasiones, se cerraban las entradas naturales dentro de las montañas para evitar que los animales escaparan.