Creíamos haberlo visto todo, pero Hungría rompe la baraja construyendo un oleoducto gigante de 128 km bajo tierra
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Hungría y Serbia han puesto en marcha un proyecto para proteger su abastecimiento de crudo frente a las presiones internacionales. La maniobra consiste en la creación de un oleoducto gigante que conectará ambas naciones, lo que permitirá que el petróleo ruso que llega a suelo húngaro fluya directamente hacia las refinerías serbias.
Esta infraestructura busca encontrar rutas alternativas ante las constantes fricciones con la Unión Europea. La iniciativa está siendo liderada por las compañías energéticas MOL y Transnafta y tiene por objetivo consolidar una red de seguridad que evite las interrupciones de suministro sufridas recientemente.
Con esta obra, el Gobierno húngaro pretende esquivar las restricciones impuestas desde Bruselas, argumentando que la dependencia del petróleo ruso resulta vital para mantener precios asequibles en las facturas de los hogares. El exministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, señaló que la prioridad absoluta está en proteger la economía nacional y el bienestar de las familias.
Un oleoducto de 128 km para garantizar el suministro en Hungría
La nueva infraestructura energética proyectada unirá la localidad de Algyö, situada en el sur de Hungría, con la ciudad serbia de Novi Sad. Este oleoducto de aproximadamente 128 km permitirá que Serbia cubra la totalidad de sus necesidades de crudo a través de territorio húngaro a partir de 2028.
Según los planes técnicos presentados por el grupo petrolero MOL y mencionados por Reuters, el ducto contará con una capacidad de transporte anual que oscila entre los 4 y 5 millones de toneladas, una cifra que otorga autonomía estratégica a Belgrado.
Pese a los intentos de Bruselas por desconectar a los Estados miembros de la energía de Moscú, Budapest mantiene su postura de fortalecer estos vínculos. El crudo llegará a través del histórico oleoducto Druzhba, cuyo ramal sur atraviesa Ucrania para abastecer a Hungría y Eslovaquia. Según informó en su momento El Periódico de la Energía, el acuerdo entre los dos países se basa en el transporte del crudo tipo Urals, esencial para el funcionamiento de las refinerías de la zona.
La inversión total estimada para la ampliación de la capacidad en Hungría y la construcción del nuevo tramo hasta la frontera serbia ronda los 130.000 millones de florines, lo que equivale a unos 350 millones de euros. La cifra fue confirmada por fuentes gubernamentales. La inversión incluye tuberías y la mejora del flujo entre la frontera ucraniana y la refinería húngara del Danubio.
Por su parte, la Agencia Anadolu (AA) destaca que Hungría construirá 180 kilómetros totales de esta nueva infraestructura para garantizar que las familias no paguen costes desorbitados.
Tensión diplomática en la región
La construcción de este oleoducto gigante bajo tierra se produce en un contexto de altísima tensión política. Durante los últimos meses, el flujo por el sistema Druzhba sufrió parones significativos debido a ataques con drones en territorio ucraniano. Esta situación provocó un cruce de acusaciones entre el Gobierno de Viktor Orbán y Kiev.
Mientras el primero señalaba retrasos intencionados en las reparaciones por motivos políticos, el presidente Volodímir Zelenski recordaba la complejidad de trabajar bajo fuego ruso, según declaraciones recogidas por Euronews.
«Nos están obligando a reiniciar Druzhba», llegó a afirmar Zelenski, cuestionando la coherencia de las sanciones europeas si se mantenía el flujo de petróleo ruso.
Sin embargo, tras finalizar las obras de reparación en el tramo ucraniano el pasado 21 de abril de 2026, la empresa MOL comunicó, según GBM Media, que el tránsito de crudo volvía a estar operativo. Este desbloqueo reanudaría las conversaciones sobre préstamos financieros a Ucrania, que habían quedado en pausa por las reticencias de Budapest. El nuevo líder húngaro, Peter Magyar, también instó a la reapertura inmediata del sistema una vez concluidas las obras.
Diversificación de rutas para el crudo
A pesar de que el nuevo oleoducto es la apuesta a largo plazo, Hungría no ha esperado a su finalización para buscar alternativas logísticas. Según informaciones publicadas por Pravda, la energética MOL ha firmado contratos para el transporte marítimo de crudo a través de Croacia.
En este esquema, los petroleros atracan en puertos croatas y, desde allí, el recurso se bombea hacia las refinerías de Hungría y Eslovaquia. Esta maniobra demuestra que, aunque se varíen los caminos, la fuente principal sigue siendo la misma.
Además de la infraestructura petrolera, la alianza entre Hungría y Serbia se extiende al sector del gas. Ambos países han impulsado la creación de una empresa regional de comercio de gas, donde participan las entidades estatales MVM y Srbijagas.
Esta integración pretende convertir a la región en un nodo energético capaz de resistir las presiones externas y garantizar que los costes de los servicios públicos no se disparen, algo que el ejecutivo húngaro considera una línea roja innegociable frente a las directrices de la Comisión Europea.
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