Fechas clave para no fallar
Aunque el momento exacto de máxima cercanía ocurre alrededor del 26 de febrero, no es necesariamente el mejor día para observarlos. Estarán muy próximos al Sol y bastante bajos, lo que complica la visión. La estrategia más inteligente es ampliar la ventana.
Entre mediados y finales de febrero, Mercurio alcanza una de sus mejores apariciones del año al atardecer. De hecho, el 19 de febrero se sitúa en su máxima elongación oriental, cuando está más separado del Sol y resulta más fácil de localizar. Venus, por su parte, actúa como guía brillante durante todo el periodo.
Si quieres tener una visión general de cómo se distribuyen los planetas ese mes, este calendario de planetas visibles en febrero de 2026 es una buena referencia.
Cuándo salir a mirar: el tiempo es clave
Aquí no hay margen para improvisar demasiado. La regla básica es sencilla: empieza a buscar entre 20 y 45 minutos después de la puesta de Sol. Antes, el cielo está demasiado claro; después, los planetas ya estarán demasiado bajos o se habrán ocultado.
La ventana útil suele durar poco, a veces apenas quince minutos. Por eso conviene llegar con antelación, tener claro el punto del horizonte oeste que vas a observar y evitar distracciones. Es una observación breve, casi un suspiro, pero muy satisfactoria cuando das con ellos.
Dónde mirar y qué necesitas
La dirección es clara: oeste o suroeste, muy cerca del horizonte. Aquí el entorno importa más que el equipo. Un lugar con edificios, montañas o árboles bajos puede arruinar la experiencia. En cambio, una zona elevada, la costa o un campo abierto multiplican las posibilidades.
Venus no plantea problemas: es tan brillante que suele verse incluso con el cielo aún azul. Mercurio es otra historia. Es más discreto y su brillo cae rápido conforme se acerca al horizonte. Por eso, unos prismáticos sencillos pueden marcar la diferencia. No son obligatorios, pero ayudan mucho.
El telescopio, curiosamente, no es la mejor opción para empezar. Tiene un campo de visión reducido y puede complicar la localización inicial. Mejor primero localizar a simple vista o con prismáticos y luego, si quieres, probar aumentos.
La Luna como aliada inesperada
Un detalle muy útil en febrero de 2026 es la presencia de la Luna creciente cerca de los planetas en días concretos. Alrededor del 18 y 19 de febrero, la Luna pasa cerca de Venus y Mercurio, funcionando como una flecha luminosa en el cielo del atardecer.
Si esos días consigues ubicar bien la zona, te resultará mucho más fácil repetir la observación en fechas posteriores, cuando la conjunción sea más cerrada pero el cielo esté más exigente.
Seguridad básica que no conviene olvidar
Aunque suene obvio, es importante recordarlo: nunca apuntes prismáticos o telescopios hacia el Sol. Asegúrate de que ya se ha puesto completamente antes de usar cualquier instrumento óptico. Un descuido aquí no merece la pena.
Un plan sencillo para disfrutarlo
El mejor enfoque es combinar paciencia y repetición. Sal uno o dos días alrededor del 19 de febrero para familiarizarte con la zona. Luego, intenta de nuevo cerca del 25 o 26. A veces un pequeño cambio en la transparencia del aire o en tu posición hace toda la diferencia.
Además, esos días coinciden con una llamativa alineación de planetas en febrero de 2026, que añade contexto y atractivo al cielo del anochecer.
Para cerrar: una conjunción discreta, pero muy agradecida
La conjunción de Venus y Mercurio en febrero de 2026 no es un espectáculo ruidoso, pero sí uno de esos eventos que dejan buen recuerdo. Requiere atención, un poco de planificación y ganas de mirar con calma. Si te regalas ese rato al atardecer, lo más probable es que termines mirando el cielo con otros ojos… y esperando la próxima cita.
Lecturas recomendadas
Paso de Venus delante del sol
Sol Mercurio Venus