Cometa C/2024 E1 (Wierzchos) en febrero: cuándo observarlo y qué se espera de su brillo
Cometa C/2024 E1 (Wierzchos) visible en febrero de 2026: cómo y cuándo observarlo.
Cometas visibles en 2026
Aviso de la NASA sobre el cometa 3i Atlas
Exploración de los cometas
Los cometas tienen ese algo que engancha. No aparecen cuando uno quiere, no siguen horarios cómodos y casi nunca cumplen exactamente lo que prometen. Y, aun así, cada vez que se anuncia uno nuevo, el cielo gana interés.
El cometa C/2024 E1 (Wierzchos) será el protagonista el próximo mes de febrero del año 2026, un visitante muy discreto que no viene a impresionar a todo el mundo, pero sí, a quien sepa buscarlo, a regalar buenas noches de observación astronómica.
No estamos ante un cometa espectacular que se pueda observar desde la ventana de casa o desde una ciudad llena de farolas. Hablamos más de un cometa discreto, de esos que requieren de paciencia y algo de dedicación. Y eso ya es, para muchos de los aficionados, una parte de la gracia.
El cometa C/2024 E1 fue descubierto en el año 2024, año en el que se inició el seguimiento de su trayectoria con bastante detalle y del que los astrónomos pudieron hacer un pronóstico de cuándo observarlo y qué comportamiento sería de esperar durante su paso por el sistema solar interior.
Fechas y previsiones
Como siempre ocurre con los cometas, las previsiones son orientativas. Estos objetos tienen fama de imprevisibles y a veces sorprenden, para bien o para mal. Durante febrero de 2026, el cometa será observable desde la Tierra durante varias semanas. Tendrá mejores condiciones en el hemisferio norte, aunque desde otras latitudes también podrá verse si el cielo acompaña. Eso sí, conviene tener claro desde el principio que no será un objeto visible a simple vista en condiciones normales.
En cuanto al brillo, las estimaciones actuales indican que será modesto. Su aparente magnitud quedará por debajo de los límites del ojo humano provisto de una óptica simple, por lo que habrá que utilizar el telescopio o los prismáticos (o ambos, según lo que uno se atreva a llevar). Si se utilizan telescopios no muy potentes y se emplea un cielo oscuro, el cometa debería verse como una mancha difusa, con un núcleo difuso además, algo más brillante y, en algún caso, una posible cola muy tenue, más sugerida que evidente.
Y aquí va una advertencia importante: quien espere una imagen clara y definida puede llevarse una decepción. Los cometas débiles no se ven como en las fotos espectaculares de internet. En visual, son sutiles, suaves, casi etéreos. Pero precisamente ahí está parte del encanto.
Momento para mirar
El mejor momento para observar el cometa C/2024 E1 será durante la noche y la madrugada. En febrero, eso suele significar buscarlo varias horas después de la puesta de Sol o antes del amanecer, cuando se encuentre lo suficientemente alto sobre el horizonte. La posición exacta irá cambiando noche a noche, así que no basta con saber “más o menos” dónde mirar.
Para una observación mínimamente exitosa, es fundamental apoyarse en cartas celestes actualizadas o en aplicaciones astronómicas que indiquen la posición diaria del cometa. Estos recursos permiten localizarlo con mayor facilidad y evitan perder tiempo apuntando al lugar equivocado del cielo.
Otro factor clave es la Luna. Las noches con Luna brillante no son las mejores aliadas para observar cometas tenues. Siempre que sea posible, conviene elegir fechas en las que su brillo no interfiera demasiado. Un cielo oscuro marca una diferencia enorme cuando se trata de objetos tan delicados.
Los binoculares son una herramienta ideal para este tipo de cometas. Ofrecen un campo amplio, son fáciles de usar y permiten localizar el objeto con relativa rapidez. Un telescopio pequeño o mediano también es una buena opción, siempre usando aumentos bajos. En el caso de los cometas, más aumento no significa mejor visión.
Más allá de lo que vemos
Pero más allá de la técnica, observar un cometa tiene algo muy especial. No es solo lo que se ve, sino lo que representa. Estos cuerpos son restos antiguos del sistema solar, auténticos viajeros del espacio profundo que llevan millones de años recorriendo órbitas enormes. Saber que ese pequeño borrón luminoso es un visitante fugaz le da otro peso a la experiencia.
El cometa C/2024 E1 no será recordado como uno de los grandes cometas de la historia. No dejará imágenes icónicas ni titulares llamativos. Su valor está en otro sitio: en ofrecer una experiencia pausada, casi íntima, para quienes disfrutan mirando el cielo con calma.
Consejos finales
Como recomendación final, lo mejor es no jugárselo todo a una sola noche. El tiempo puede fallar, el cansancio pesa y a veces el cometa cuesta más de lo esperado. Tener varias fechas posibles aumenta mucho las probabilidades de éxito.
No promete espectáculo inmediato, pero sí momentos de satisfacción tranquila. A veces, en astronomía, lo más valioso no es lo más brillante, sino lo que te obliga a mirar con atención. Y este cometa encaja perfectamente en esa idea.
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¿Qué fueron, qué son y qué serán los cometas?
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