Genética

La ciencia celebra un logro sin precedentes: investigadores de EEUU ya han logrado resucitar células muertas

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Células. Imagen de Freepik.

La resurrección de células muertas y el desarrollo de células sintéticas marcan un antes y un después en la biología sintética. Un grupo de investigadores de Estados Unidos ha conseguido reactivar células bacterianas inertes mediante la transferencia de genomas completos, un hito que redefine los límites entre lo vivo y lo no vivo.

El trabajo, liderado por científicos del Craig Venter Institute, describe la creación de una célula bacteriana funcional a partir de componentes previamente inactivos. En el estudio, los expertos explican cómo lograron lo que denominan «células zombis», capaces de recuperar actividad biológica tras haber sido completamente desactivadas.

Cómo lograron «revivir» células muertas en laboratorio

El procedimiento consistió en trabajar con la bacteria Mycoplasma capricolum, cuyo genoma fue inactivado mediante un proceso químico que dejó a las células funcionalmente muertas. A partir de ahí, los investigadores introdujeron material genético sintético de otra especie, Mycoplasma mycoides.

Ese genoma donante actuó como un sistema de reprogramación: la célula receptora, pese a estar inactiva, adoptó una nueva identidad biológica. En otras palabras, el ADN sintético no solo se integró, sino que logró poner en marcha nuevamente la maquinaria celular.

Según detallaron los autores, este método representa la primera vez que se construye una célula bacteriana viva completamente a partir de partes no vivas, lo que supone un salto conceptual dentro de la disciplina.

Un avance clave para el futuro de la biología sintética

Hasta ahora, los experimentos de transferencia genética se limitaban a bacterias muy cercanas entre sí. Sin embargo, este nuevo enfoque amplía las posibilidades y permite imaginar escenarios en los que se diseñen microorganismos con propiedades específicas.

    • Permite inactivar completamente una célula antes de reprogramarla
    • Abre la puerta a combinar funciones de distintas especies.
    • Podría convertir en rutina la creación de bacterias «a medida».
    • Sienta bases para aplicaciones en medicina, industria y medio ambiente.

Los antecedentes de esta línea de investigación se remontan a hace más de 15 años, cuando se logró sintetizar por primera vez el genoma completo de estas bacterias. En 2016 ya se habían realizado trasplantes genéticos, aunque con limitaciones importantes entre especies.

En esta nueva etapa, los científicos utilizaron incluso fármacos de quimioterapia para asegurar la desactivación total de las células receptoras. Tras la transferencia genética, una parte de las células no sobrevivió, pero otra logró activarse, consolidando el experimento como un éxito.

Qué falta para que esta técnica se aplique a gran escala

A pesar del entusiasmo, los propios investigadores advierten que todavía queda camino por recorrer. El principal desafío ahora es comprobar si este método puede aplicarse a una mayor variedad de bacterias y en contextos más complejos.

El hallazgo, sin embargo, ya se perfila como un paso decisivo hacia una nueva era en la manipulación de la vida a nivel molecular.

Si estos resultados se consolidan en futuras investigaciones, la técnica podría transformar por completo la forma en que se diseñan y utilizan microorganismos en distintos campos científicos.

Este avance también plantea nuevos interrogantes sobre los límites éticos y técnicos de la manipulación genética, especialmente en lo que respecta al control y la seguridad de estos organismos reprogramados.

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