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Aviso urgente de la NASA a España: lo que llega es «potencialmente peligroso»

España tiene ya marcada en el calendario una fecha que es especial ya que lo cierto es que no se ve todos los años. El 12 de agosto de 2026, un eclipse total de Sol cruzará la península en pleno verano y dejará durante unos instantes a buena parte del norte del país en una oscuridad inesperada. Un fenómeno astronómico así siempre despierta expectación, pero también obliga a planificar cómo se gestionarán los desplazamientos y la presión sobre zonas ya saturadas durante los meses estivales.

A esa cita tan singular se suma otro asunto que la NASA mantiene bajo observación desde hace más de un año. Se trata del asteroide 2024 YR4, un objeto pequeño pero que llegó a situarse entre los más vigilados del mundo por una combinación poco habitual entre su tamaño y una probabilidad de impacto inicial que superaba el uno por ciento. Aunque hoy ese riesgo se ha reducido casi a cero, la agencia espacial ha vuelto a pedir a sus socios europeos que mantengan activo el seguimiento. De este modo, no se trata de sembrar alarma, sino de recordar que la vigilancia constante forma parte del sistema de defensa planetaria. El eclipse y el asteroide son dos fenómenos distintos, pero ambos muestran cómo la ciencia detecta, interpreta y comunica aquello que podría afectar, de una forma u otra, a nuestro día a día.

El aviso de la NASA sobre lo que llega a España

Las predicciones de la NASA sitúan la franja de totalidad entrando por el noroeste y avanzando desde Galicia hacia el Mediterráneo, pasando por el norte de Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón y Baleares. En esa banda, el Sol quedará completamente oculto durante algo más de un minuto, con un máximo que roza los dos minutos y dieciocho segundos según la zona. El resto de España verá un eclipse parcial, menos llamativo pero igualmente visible si se utilizan filtros homologados.

Ese recorrido implica que miles de personas intentarán colocarse dentro de la zona de totalidad para poder verlo. Y si bien agosto es, de por sí, un mes complicado para viajar, con el eclipse, los expertos dan por hecho que habrá trayectos más lentos, carreteras saturadas y una presión añadido sobre playas, montes y miradores que suelen recibir grandes afluencias. De ahí que recomienden anticiparse: planificar el desplazamiento, compartir coche cuando se pueda y recurrir al transporte público si existe alternativa.

Por otro lado, las advertencias sobre el cuidado de los ojos vuelven a ser clave. Mirar al Sol sin protección homologada, incluso cuando esté casi tapado por la Luna, puede causar daños irreversibles. Ten en cuenta que ni las gafas de sol comunes ni los inventos caseros sirven, sólo los filtros certificados cumplen su función con seguridad.

El asteroide 2024 YR4 y el aviso de vigilancia

El segundo mensaje que ha difundido la NASA tiene otro tono, aunque también está relacionado con la prevención. El asteroide 2024 YR4 se detectó el 27 de diciembre de 2024 con el sistema ATLAS en Chile. Su tamaño, estimado entre cuarenta y noventa metros, lo coloca en la categoría de objetos capaces de causar daños locales si llegaran a impactar. Los primeros cálculos de su órbita señalaban una posible colisión con la Tierra el 22 de diciembre de 2032, con una probabilidad ligeramente superior al uno por ciento.

Para la vida diaria ese porcentaje es muy bajo, pero en términos astronómicos lo bastante significativo como para activar protocolos de seguimiento. Por eso el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA elevó el riesgo al nivel tres en la escala de Turín, reservada para encuentros que requieren observación detallada y continua.

A medida que llegaron nuevas mediciones, especialmente desde telescopios de América y Europa, la trayectoria se fue afinando. En febrero de 2025, la NASA y la Agencia Espacial Europea publicaron cálculos revisados: el riesgo cayó a valores entre el 0,001 % y el 0,004 %. Con ese margen, el asteroide pasó al nivel cero de la escala de Turín, es decir, que no supone una amenaza real para la Tierra en la actualidad.

Qué implica realmente este aviso

El caso de 2024 YR4 es un ejemplo de cómo se trabaja hoy en defensa planetaria. La alerta inicial no significa que un impacto sea inminente, sino que los datos son insuficientes y es necesario recopilar más información. Con cada observación extra se estrecha la zona de incertidumbre hasta que la trayectoria queda clara. Ocurrió con este objeto igual que ocurre con las previsiones meteorológicas de una borrasca o una ola de calor: sin datos continuos, la incertidumbre crece.

El eclipse de 2026 entra en esa misma lógica de previsión. Es un acontecimiento fascinante, único para varias generaciones, pero puede tener efectos indirectos si no se gestiona bien: movilidad complicada, aumento de emisiones por desplazamientos masivos y presión sobre espacios naturales que ya sufren saturación estival. La ciencia avisa; la organización y el impacto final dependen de lo que hagamos en tierra.

En todo caso, la NASA deja claro que este asteroide no supone un peligro real ahora mismo. El aviso no pretende inquietar, sino recordar que la vigilancia continua es la herramienta que permite anticiparse y descartar riesgos con tiempo.