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Multas Barcelona

Muchos lo hacen en la calle y en Barcelona se han hartado: hasta 1.500 € de multa a partir de este día

El consistorio sostiene que el objetivo no es recaudatorio, sino pedagógico y disuasorio

El Ayuntamiento ha decidido endurecer su respuesta frente a determinadas conductas incívicas

El consistorio justifica el cambio por el impacto directo que estas prácticas tienen en la limpieza

Barcelona lleva años debatiendo cómo equilibrar el derecho al ocio y la vida en el espacio público con el respeto al descanso vecinal y la higiene urbana. En ese contexto, el Ayuntamiento ha decidido endurecer su respuesta frente a determinadas conductas incívicas que, pese a estar reguladas desde hace tiempo, continúan generando quejas. Una de ellas, orinar en la calle, lo que ahora acarrea multas más altas.

Como decimos, una de las más visibles —y también más polémicas— es la de orinar en la calle, una práctica que afecta especialmente a zonas con alta concentración de bares y turismo nocturno. Esta reforma de la Ordenanza de convivencia, que entrará en vigor a partir de 2026, introduce cambios relevantes tanto en el catálogo de infracciones como en el importe de algunas multas. El consistorio sostiene que el objetivo no es recaudatorio, sino pedagógico y disuasorio: reforzar el cumplimiento de las normas para preservar el espacio común. Además, se reducen los descuentos por pronto pago, se agiliza el cobro a turistas y visitantes y, en determinados supuestos, se abre la puerta a sustituir la sanción económica por medidas alternativas de carácter formativo o restitutorio.

Endurecimiento de la ordenanza municipal: orinar en la calle tiene multa

La Ordenanza de convivencia es la norma que regula qué comportamientos no están permitidos en la vía pública y qué consecuencias económicas conllevan. Con la actualización prevista para 2026, el Ayuntamiento amplía el número de acciones sancionables y eleva el importe de algunas multas, entre ellas las relacionadas con miccionar, que muchos hacen en la calle. Esta conducta, que ya estaba prohibida, pasará a castigarse con mayor severidad en función de la gravedad y la reiteración.

El consistorio justifica el cambio por el impacto directo que estas prácticas tienen en la limpieza, el olor y la percepción de seguridad en determinados barrios. En áreas como Ciutat Vella o el Eixample, las asociaciones vecinales llevan años denunciando la acumulación de orines en portales y plazas tras las noches de ocio.

La subida de la multa busca, según el gobierno municipal, enviar un mensaje claro: el espacio público no es un baño improvisado.

Más sanciones y menos descuentos

Otro de los cambios significativos es la reducción de los descuentos por pago anticipado. Hasta ahora, quienes abonaban la multa en los primeros días podían beneficiarse de rebajas considerables.

A partir de 2026, esos descuentos se limitarán, con el argumento de que la sanción debe mantener su efecto disuasorio y no convertirse en un simple trámite administrativo.

Asimismo, el Ayuntamiento pretende agilizar el cobro de sanciones a turistas y visitantes, un colectivo que en algunos casos eludía el pago al abandonar el país antes de que el procedimiento concluyera.

Debemos pensar que la ciudad recibe millones de visitantes cada año, y la presión turística es un factor clave en la gestión del civismo urbano, pues aunque es general, muchos de ellos orinan en la calle.

Según datos de la Comisión Europea, en informes sobre gobernanza urbana y turismo sostenible, las ciudades con alta afluencia turística afrontan retos específicos en materia de convivencia y uso del espacio público.

Medidas alternativas a la multa

No todo el endurecimiento se traduce en más dinero a pagar. La reforma contempla que, en casos determinados, la sanción económica pueda sustituirse por medidas alternativas. Estas pueden consistir en acciones formativas, tareas restitutorias o actividades comunitarias vinculadas al daño causado. La filosofía que subyace es que la educación cívica puede resultar más eficaz que la simple penalización económica, especialmente en infracciones leves o cometidas por personas jóvenes.

Este enfoque conecta con recomendaciones de organismos internacionales que abogan por respuestas proporcionadas y orientadas a la reintegración. El Consejo de Europa ha defendido en diversos documentos sobre políticas locales y cohesión social la importancia de combinar sanción y pedagogía para fortalecer la convivencia en entornos urbanos complejos.

Civismo, derechos y límites en el espacio público

El debate sobre las sanciones incívicas no es nuevo en Barcelona. Desde la aprobación de la ordenanza original, ha habido críticas tanto por considerarla demasiado permisiva como por tildarla de excesivamente punitiva. Las entidades vecinales, que ven como hay personas que orinan en la calle, entre otros actos incívicos, reclaman firmeza ante comportamientos que deterioran la calidad de vida, mientras que algunos colectivos sociales advierten del riesgo de estigmatizar a determinados grupos.

Orinar en la calle no es solo una cuestión estética. Tiene implicaciones sanitarias y de mantenimiento del mobiliario urbano. La Agencia Europea de Medio Ambiente ha señalado en distintos estudios que la gestión adecuada de residuos y vertidos en ciudades densamente pobladas es fundamental para preservar la salud pública y el entorno urbano.

En este escenario, el Ayuntamiento insiste en que la reforma busca proteger el derecho de la mayoría a disfrutar de una ciudad limpia y ordenada. El incremento de multas, la reducción de descuentos y la agilización de cobros forman parte de una estrategia más amplia que incluye campañas de sensibilización y refuerzo de servicios de limpieza.