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Las mujeres en Japón piden turno en el trabajo para ser mamás

En muchos países existen todavía trabas y enormes dificultades a la hora de que la mujer pueda conciliar vida laboral y personal. Pero, desde luego, pocas situaciones son como las que tienen lugar en Japón. Y es que, según se ha dado a conocer a través de distintas publicaciones, las mujeres en ese país tienen que pedir turno en el trabajo para ser mamás.

Sí, como lo has leído. Sigue leyendo y descubrirás el porqué.

El matahara. ¿Qué es?

Si la conciliación es algo por lo que aún hay que seguir luchando mucho, más aún en el citado país nipón. Y es que en este existe lo que se da en llamar la cultura del matahara. Un singular nombre tras el que se esconde el hecho de que la mujer trabajadora tiene que sufrir, como se ha dado a conocer en reportajes como el de “The Times”, casi una especie de acoso hacia la maternidad.

Sí, porque se intenta que se quite de la cabeza la idea de tener hijos e incluso sufre acoso después de dar a conocer que está embarazada. Es más, también lo llega a sentir cuando ya ha dado a luz.

Y así ha quedado reflejado en una encuesta que se ha llevado a cabo entre las féminas trabajadoras que tienen un hijo. Encuesta esta, realizada entre 3.500 mujeres con edades comprendidas entre los 25 y los 44 años, que ha dado estos sorprendentes resultados:

Dificultades de conciliación en Japón

¿Por qué tienen que pedir la vez en el trabajo para ser mamás?

Precisamente por todo lo expuesto es por lo que se viene a explicar que las mujeres se vean en la necesidad de tener que pedir la vez o el turno en el trabajo para ser mamás. Sí, como lo has leído. Y es que esa es la manera de “velar” por el bienestar de la compañía en la que realizan sus funciones.

Al solicitar la vez, como si en la pescadería o la carnicería se estuviera, lo que se logra es que la empresa no se encuentre, de pronto, en cuadro porque todas sus trabajadoras o un elevado porcentaje están en estado o a punto de dar a luz. De esta forma se aprovecha el sistema de “rotación” para que la entidad se vea lo menos perjudicada posible.

La situación en Japón

Desde luego nos resulta muy sorprendente esa situación que es un “ataque directo” hacia el deseo de una mujer de tener hijos e incluso de que pueda conciliar vida familiar y laboral. Y todo sucede en un país en el que, además, se dan otras situaciones que tampoco favorecen en nada ni la natalidad ni que las féminas puedan poseer toda la libertad para desarrollarse en esos dos aspectos de su vida: