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Una teoría sobre el accidente de trenes en Adamuz

  • Miguel Ángel Merigó y Pedro Cantarero

En incidentes ferroviarios de alta relevancia, la disponibilidad inmediata de información técnica contrastada es esencial para evitar interpretaciones especulativas y garantizar la trazabilidad de los hechos. La experiencia en otros eventos recientes -gestión de emergencias, episodios meteorológicos extremos o fallos críticos de infraestructura- demuestra que la ausencia de datos verificables favorece la aparición de narrativas no fundamentadas. Véanse como ejemplos la no Comisión de Expertos de la pandemia, el apagón, los megaincendios, la Dana, Sant Llorenç…

Con el fin de aportar una base técnica inicial, se expone a continuación una hipótesis estructurada sobre los mecanismos que pudieron conducir al fallo de la vía en Adamuz.

Identificación de mecanismos causales

El firme ferroviario comprende el conjunto carril–sujeciones–traviesas–balasto–subbalasto–terraplén. La pérdida de capacidad portante en cualquiera de estos estratos puede generar: incremento de deformaciones verticales, pérdida de alineación y nivelación, aumento de vibraciones y esfuerzos dinámicos y concentraciones de tensiones que aceleran la fatiga del carril.

El incremento del tráfico tras la liberalización -especialmente con material rodante de elevada carga por eje, como los trenes Iryo- intensifica los ciclos de carga y acelera la degradación del balasto y del subbalasto. La presencia de fouling (finos, barro, polvo) reduce la permeabilidad del balasto, disminuye su módulo de rigidez y favorece la aparición de zonas blandas (soft spots).

En estas condiciones, pueden generarse: hundimientos diferenciales, escalones verticales en el carril, deformaciones laterales (garrotes) por dilatación térmica, roturas por fatiga en soldaduras aluminotérmicas o uniones.

Todos estos mecanismos son compatibles con un fallo súbito del carril o de la plataforma.

Implantación de la vía sobre un talud excavado

El tramo afectado discurre sobre un terraplén apoyado en un talud generado por excavación parcial de la ladera. Esta solución, más económica que la ejecución de un túnel, implica: asentamiento diferencial entre el terreno natural y el relleno y mayor susceptibilidad a procesos de inestabilidad superficial.

Dependencia crítica del drenaje longitudinal y transversal

La vía no se encuentra en el eje geométrico de la montaña, sino desplazada hacia la ladera, lo que produce diferencias significativas en la altura del terraplén y en la rigidez del sustrato.

El análisis visual sugiere que el terraplén está compuesto por materiales de relleno heterogéneos, con menor módulo de deformación que el macizo rocoso adyacente. La presencia de traviesas fracturadas y hundidas en el mismo lado y en la zona próxima a la rotura indica: pérdida de confinamiento del balasto, asentamiento progresivo del relleno y reducción del coeficiente de seguridad frente a cargas dinámicas.

Este comportamiento es típico de terraplenes con compactación insuficiente o degradados por saturación prolongada.

Las precipitaciones intensas registradas ese invierno en Andalucía, combinadas con un posible colapso u obstrucción de los sistemas de drenaje del canal de la ladera, habrían provocado: saturación del relleno, incremento de la presión intersticial, disminución del ángulo de fricción interna del material y pérdida de capacidad portante y aparición de deformaciones plásticas.

La permanencia del agua durante semanas en el canal lateral sugiere un drenaje insuficiente. En estas condiciones, el terraplén puede comportarse como un medio semisaturado con baja rigidez, favoreciendo el hundimiento progresivo y la rotura del carril.

Conclusión

El conjunto de evidencias apunta a un mecanismo de fallo asociado a la pérdida de capacidad portante del firme debido a la saturación prolongada del terraplén, deficiencias en el drenaje, degradación del balasto y del subbalasto e incremento de cargas dinámicas por mayor tráfico y material rodante pesado.

La combinación de estos factores habría generado un hundimiento localizado del terraplén, pérdida de nivelación y rotura del carril, desencadenando el accidente. La patología observada es coherente con un fallo geotécnico inducido por saturación, agravado por un mantenimiento insuficiente y por la elevada solicitación dinámica del tramo.