Palma cierra sus escaleras más emblemáticas que conectan su mayor patrimonio de la fe, con el azul infinito del mar
Las escalinatas de La Seu han sido clausuradas para hacer catas geotécnicas para certificar su estado
Ya el pasado mes de febrero el Ayuntamiento procedió al cierre parcial de un tramo de la popular escalera

Palma cierra sus escaleras más emblemáticas que conectan su mayor patrimonio de la fe con el azul infinito del mar para hacer catas y comprobar su, parece ser, maltrecho estado de salud geológico después de superar el centenario de su construcción.
Los peldaños más populares en las postales de Palma, con la imponente Seu al fondo y el mar en primer término, estarán cerrados por un tiempo aún sin concretar, dado que las obras, como siempre, tienen ese carácter un tanto indefinido, dado que además lo que se busca en este caso, en primer lugar, es hacer una diagnosis certera del subsuelo. Lo que sí confirman fuentes municipales es que el cierre no ha sido por motivos de seguridad por riesgo de colapso.
No obstante, a fecha de hoy se desconoce si, una vez realizadas las catas geotécnicas, el Ayuntamiento de Palma optará por una apertura total o parcial de las mismas, como de hecho así viene sucediendo desde hace unos meses.
A finales de febrero, el Ayuntamiento procedió al cierre temporal y parcial de la escalera de acceso al mirador de la Catedral de Mallorca, en Dalt Murada, tras detectarse un leve desplazamiento en los dos estribos laterales de la escalinata.
Cabe señalar que ambos estribos cuentan con pequeños rellanos a ambos lados y con dos cubículos en su parte inferior. Efectivos municipales se han desplazado al lugar para proceder al cierre de ambos laterales y de una parte de la escalinata.
Además, Bomberos Palma realizó labores de apuntalamiento en uno de los laterales –el izquierdo mirando de espaldas al mar–, con el fin de reforzar la estabilidad de la estructura.
La actuación afectó únicamente a este tramo de la escalinata, correspondiente a un añadido constructivo de la década de 1950, mientras que el resto del entorno no presentaba ninguna afectación.
Para garantizar la accesibilidad, se habilitó un pasillo en la escalera de aproximadamente dos metros de ancho que permite el tránsito seguro de peatones, mientras el resto del ámbito permanece temporalmente acotado.
El Ayuntamiento de Palma elaboró ya entonces el correspondiente informe técnico detallado, a partir del cual definió las actuaciones necesarias para la reparación de esta parte de la estructura. Una vez concluidas las catas en este tramo, toca ahora hacerlo en el resto de la escalinata más popular y emblemática de la capital balear.